EN PROFUNDIDAD

Emigró de Villa María a Israel y creó una startup que hoy tiene más de 40 mil usuarios en 50 países

Francisco Marinaro es el fundador de la plataforma de smart learning AprendeHebreo.com, que se convirtió en la número uno en el mundo en su tipo, teniendo un gran despegue en los últimos meses.

17 de mayo de 2021

Para Francisco el ecosistema emprendedor de Israel fue fundamental para el desarrollo de su proyecto.

Tenía unos 30 años Francisco Marinaro cuando dejó Villa María para radicarse en Israel. Desde acá, no logró estudiar hebreo en forma virtual y cuando llegó al país de Medio Oriente el sistema con el que se encontró para familiarizarse con el idioma era “extremadamente duro”.

Hoy, casi cuatro años más tarde, encabeza un emprendimiento tecnológico que enseña ese lenguaje y que es número uno en el mundo en su tipo.

Hace casi un mes y medio dejó Tel Aviv para regresar a suelo villamariense, desde donde sigue comandando AprendeHebreo.com, la plataforma de Smart Learning que ofrece la posibilidad de aprender ese idioma a cualquier persona de habla hispana del mundo y que, desde la pandemia, vio sus números gratamente multiplicados.

Para abril del 2020 contaban con unos 2000 alumnos. Hoy, son más de 40 mil las personas que eligen su plataforma para aprender hebreo.

“El Covid nos ha impulsado de una forma que nunca hubiéramos pensado, al menos en la etapa en la que estábamos”, reconoció Francisco, quien nació en Capital Federal pero que desde su niñez vive en Villa María.
 

Crecimiento y expansión

“No estábamos preparados para que el crecimiento fuera tan rápido, pero lo supimos resolver. Sabíamos que en algún momento iba a llegar pero fue tan rápido que en 8 meses pasamos de ser 3 a ser 15 personas trabajando”, explicó Francisco quien suele publicar en sus redes sociales las búsquedas activas de personal.

Hoy, la firma se conforma por 17 profesionales que trabajan desde sus hogares en distintos puntos del planeta, varios en argentina e, incluso, en Villa María.

El joven entusiasta destaca que dicho crecimiento demandó mucho de organización al equipo que conforma con sus socios Adam y Fer, (uno en Israel y otro en Villa María), a quienes sumó a la idea en una etapa temprana.

“Sentimos mucho las primeras oleadas de expansión. Había cosas que dábamos por sentado que estaban bien y hubo que cambiar, o no teníamos tanto software interno de comunicación que hubo que incorporar. Ahora estamos tranqui”, relató y agregó que “por suerte formamos un buen equipo y de jóvenes que, sinceramente, la pasamos bien todos los días”.

Con el crecimiento consolidado, Francisco adelantó los planes de la empresa. Por un lado, buscarán expandirse y ofrecer la posibilidad de aprender hebreo a quienes hablen otros idiomas que no sea el español, como el portugués e inglés. “Con eso cubrimos Latinoamérica y buena parte de Europa”, indicó.

Por otro lado, cuando logren estabilizarse en dichos proyectos encararán la posibilidad de enseñar otros lenguajes “como mandarín, hindú, no lo tenemos bien definido aún, estamos justamente trabajando en eso”.

A su vez, Francisco enfatizó que actualmente se encuentran negociando un contrato con una universidad de Nueva York que enseña hebreo como materia obligatoria, y confió que recientemente lograron un acuerdo con la Municipalidad de Tel Aviv.

-Con este panorama… ¿Cuáles son los sueños que tienen como empresa?
“Como visión a largo plazo, ser número 1 a nivel mundial en educación. No sé cómo se dará, pero queremos llegar a eso. ¿Si vamos a poder hacerlo? Puede ser. Yo lo veo poco probable, los chicos dicen que sí, pero puede ser. Vamos por buen camino. Creo mucho en el método”.

-También podría pasar que, antes de eso, una gran empresa quiera comprar aprendehebreo.com…
“Sí, puede pasar y para mi va a pasar eso. Después ahí uno analiza si quiere dejar lo que tanto le costó, si vale la pena, se analizará, pero puede pasar, es probable”.
 

El dinero es secundario

Quizás no todos puedan entender que, para un emprendedor enamorado de su creación, no todo pasa por el dinero y que ya llegará el tiempo de pensar en eso.

Francisco, quien inició los estudios en electrónica que abandonó al partir a Israel, reflexionó al respecto y confesó que “aunque suena un poco cliché no hacemos esto, al menos hoy, por plata”. “Somos muy sencillos, no necesitamos de mucho. Y realmente disfrutamos mucho de este viaje que es emprender. Aunque suene extraño, hoy lo hacemos por gusto, porque nos gusta seguir creciendo y ver como algo que empezamos nosotros crece”, narró.

Esto viene a colación de una serie de decisiones que vienen tomando en pos del desarrollo de la firma a futuro. “Estos modelos son diferentes al modelo tradicional de comercio o producción de algo porque en estos sistemas de startup el único factor que importa es crecer y rápido. La rentabilidad no es tan importante. Entonces, en pos del crecimiento rápido, se permite tener ciertos permisos de tal vez no ser rentable”, describió quien estuvo un año trabajando de mozo en Israel hasta que pudo dedicarse de lleno a su startup.

Si bien aseguró que se mantienen dentro de “una contabilidad positiva”, insistió en que la intención de la empresa es “no perder, pero tampoco solo buscar ganar plata hoy, sino apostar a un crecimiento grande y rápido sabiendo que, en algún momento, cuando seas rentable, vas a ser hiperrentable”.

“Pasar de la idea a la ejecución”

En varias ocasiones, durante la charla, Francisco destacó la importancia del ecosistema que Israel pone a disposición de quienes emprenden, sobre todo en el campo de lo digital y la tecnología. “A mí me dio mucho, nosotros empezamos hace 3 años y medio más o menos. Tardamos un año y un poco más en empezar a vender. ¿Cuál es la diferencia de nosotros ahora y nosotros hace dos años? La experiencia y el conocimiento. Tomar mejores decisiones, tener conceptos más claros. También en Israel las mentorías me ayudaron un montón”, subrayó

Quizás eso explique que hoy sea él quien oficia de mentor para las incubadoras de empresas de Villa María, como la de la Universidad Nacional de Villa María y la de Aerca.

“La mentoría tiene de bueno que es 100% práctica a través de una persona que probablemente haya pasado lo que vos estás pasando en ese momento. La idea es sumar desde donde uno puede tratando de aplicar a casos específicos pensamientos o tal vez experiencias y eso es muy lindo. Hablas con otras personas que tienen un emprendimiento que quizás nada tiene que ver con el tuyo y te encontrás con cosas que te enriquecen también”, resaltó sobre ese rol que realiza solo por el placer de compartir conocimientos.

Al respecto, también hizo una reflexión sobre el desafío de emprender, partiendo de la base de que él mismo no es un especialista y no está específicamente formado sobre el campo en el que hoy lleva adelante su negocio digital.

“No hace falta ser un experto en nada para emprender algo. Pero si hace falta rodearte con gente que sepa. En nuestro caso, de la educación, surgió de casualidad porque me encontré con que antes de ir a Israel no había podido estudiar hebreo online y después, una vez allá, el método era extremadamente duro”, opinó.

Francisco también planteo que “lo más importante es poder pasar de ideas a ejecución. Poder ejecutar eficientemente y de la mejor forma, en tiempo y en presupuesto, y poder tener una visión en corto, mediano y largo plazo”.

“No somos los primeros que se nos ocurre hacer algo así, pero llegar a una startup de estas características, hecho eficientemente y casi sin inversión, es muy difícil, hay que meterle muchas pilas y no caerse en el camino”, indicó como quien desglosa la receta que los llevó está conduciendo hacia el éxito.