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Villa María |

miércoles 17, abril 2024
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Dejaron sus empleos para desarrollar plantas que producen biodiesel para autoconsumo

Yanina Tumini y Ariel Meinardi trabajaban en ACA Bio, pero dieron un paso al costado para emprender un proyecto propio. Hoy, desde Villa Nueva, PowerBio lleva fabricadas e instaladas plantas para la generación del biocombustible en varias provincias.

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La posibilidad de producir biodiesel para autoconsumo es posible gracias a la empresa PowerBio, que desde Villa Nueva fabrica e instala plantas a medida para la generación de este combustible natural.

La firma nació hace 4 años y rápidamente se consolidó en el mercado, concretando ventas en Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe. En promedio, venden entre 4 y 5 plantas por año y sus principales clientes son compañías transportistas y la industrial del campo.

La villamariense Yanina Tumini y el riocuartense Ariel Meinardi son quienes están detrás de este emprendimiento. Ambos trabajaron juntos en la planta local de ACA Bio hasta que decidieron seguir su propio camino.

Las plantas las venden con un sistema “llave en mano”: “Siempre que se entrega la planta se va hasta el lugar, nos quedamos dos o tres días ahí, la instalamos, hacemos conexiones, y hacemos las primeras producciones juntos. Entregamos, además, un kit de laboratorio para que puedan hacer análisis muy sencillos para que sepan si salió bien”.

También comercializan los aditivos necesarios generar este combustible que presenta múltiples ventajas: No solo el ahorro económico, sino también, al ser de origen vegetal, el respeto por el medio ambiente.

La planta modular más chica que venden permite producir 500 litros por batch cada 4 horas aproximadamente. La más grande tiene una capacidad de 2000 litros en ese tiempo. También, han tenido demanda de una mayor generación de biodiesel, por lo que, en esos casos, la instalación y montaje no se hace sobre una plataforma sino in situ.

Animarse a emprender

Yanina es Ingeniera Química recibida de la UTN Villa María y Ariel es Técnico Electromecánico. Ambos cuentan con un más que importante conocimiento de la industria de los combustibles obtenidos de aceites vegetales o grasas animales.

Es que, por un lado, ella trabajó en la empresa de Bélgica que construyó la plata de ACA Bio en Villa María y, terminada la obra, le ofrecieron quedarse en la firma más grande del país que produce bioetanol. Él ingresó a la empresa un tiempo después, ya con un importante recorrido en otras industrias.

El primer paso fuera de la gran empresa lo dio Yanina, quien decidió irse para abordar un proyecto similar al que realiza ahora, pero con otro socio; sin embargo, al tiempo decidió dar un paso al costado porque no prosperaba. Fue ahí cuando Ariel le propuso -aun estando dentro de ACA Bio- largarse juntos en un nuevo desafío: “Y lo hicimos. Con la inseguridad de no contar con el sueldo fijo de empleado que teníamos asegurado. Era un riesgo, pero nos pareció que valía la pena correrlo”.

Así nació PowerBio, cuya primera venta se concretó prácticamente cuando todavía no existían. “Yo salí de vacaciones un 19 de febrero. Ya había avisado en ACA Bio que, terminadas las vacaciones, no volvía. Y el 21 de febrero me dice ella que teníamos que visitar a un posible cliente”, relató Ariel.

“Teníamos que viajar a Junín, Buenos Aires. Tuvimos la entrevista con la gente que querían conocernos. Y resulta que salimos de ahí con una planta vendida con todos los cheques en mano. No lo podíamos creer, no teníamos ni galpón. Eso nos empujó definitivamente. Estábamos felices”, recordó entre risas.

La de ellos, es otra de las tantas historias de empleados que eligen dejar de aferrarse a las seguridades que ofrece un trabajo estable para ir en búsqueda de la independencia laboral.

Yanina reflexionó al respecto: “Creo que hay que perder el miedo, ya no está tan bien visto pertenecer a una empresa y jubilarse ahí. Me parece que se trata de sumar experiencias, nutrirse con otros trabajos, otra gente, en otro ambiente. Puede no salir bien, pero hay otras salidas también, es cuestión de tener la voluntad de insistir todos los días, no dejarse estar”.

También, casi a modo de concejo, consideró que “al tener conocimientos, estudios, como el que tenemos, por ahí uno puede pensar que, si te sale mal, siempre tenés posibilidad de hacer otra cosa, desde dar clases a volver a ser empleado, eso me ayudó a perder el miedo porque, por ejemplo, cuando trabajaba en ACA Bio pensaba que eso era todo y que era lo mejor que me podía pasar”.

Un cambio en el mercado

La inserción de su empresa en el mercado demandó algunos desafíos. Desde sus instalaciones en Avenida Carranza al 150, en Villa Nueva, donde producen una planta de biodiesel en entre 30 y 45 días, contaron que al principio “había mucha incertidumbre respecto a las leyes”.

“Nadie sabía si lo que estaba haciendo era legal o no, eso nos pasó mucho. Los mitos a romper también. Costaba hacerles entender que era algo más barato, amigable con el ambiente. Ahora, a esta altura, ya no pasa, es más fácil”, resaltó Yanina.

Lo que sí está sucediendo actualmente, agregó Ariel, es que “estamos atravesando un cambio en el mercado” ya que “antes nos compraban las plantas porque el biodiesel era más barato y no les importaba nada más que eso” pero “ahora no está tan barato porque el aceite y la soja están caros, pero tenemos muchas consultas por el tema del medioambiente”.

Esto tiene que ver con que el precio hoy dejó de ser relativamente competitivo, transitoriamente, por las cotizaciones de lo que sería materia prima del combustible. Pero, aun así, “estamos teniendo un montón de consultas”.

A su vez, describieron que la inversión en una planta propia de PowerBio puede amortizarse en seis meses. “Lo primero y más importante es tener en cuenta es el consumo que se tiene. Si vos vas a consumir lo que nosotros te hacemos producir, la planta se amortiza en 6 meses, ahí es un buen negocio”, insistió Ariel.

Cabe recordar que el biodiesel puede ser utilizado al ciento por ciento sin necesidad de realizar un “corte” con combustible tradicional y sin hacerle modificaciones a motores o tanques de los vehículos.

“Acá es algo nuevo, pero en Europa hace mucho que se viene usando. Brasil hace ya 15, 20 años que en una estación de servicio podés cargar bioetanol al 100% si querés. Y acá quieren reducir el corte que tiene la nafta, siempre al revés”, analizó Ariel.

Cuestión política

El biodiesel está atravesado actualmente por importantes discusiones. Yanina subrayó que, por un lado, hay una ley de biocombustibles para el corte, “que es la que han prorrogado y que no se sabe qué va a suceder y que afecta a las empresas grandes que le venden a las petroleras, como ACA Bio”.

“A ellos le va a perjudicar mucho si esta ley no se prorroga”, opinó. La ley a la que hace referencia ha sido fuertemente defendida por el Gobierno de la Provincia de Córdoba ante Nación.

“Después, hay otra ley Provincial que impulsó Schiaretti que es justo para el biodisel de autoconsumo, que no se puede vender, que es lo que nosotros hacemos; en donde ofrecen beneficios impositivos a todo productor agropecuario, transportista, y demás, que utilice biodiesel en su flota de vehículos”, rescató, haciendo referencia al Programa de Autoconsumo de biodiesel de Córdoba.

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