Oratoria y comunicación efectiva: una herramienta que las empresas todavía tienen pendiente

Cada vez más firmas detectan que no alcanza con transmitir información: también importa cómo se dice. Melisa Tagliabue trabaja sobre esas dificultades con capacitaciones en oratoria y comunicación adaptadas a cada organización.

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Las empresas invierten en tecnología, marketing, procesos y capacitación técnica. Sin embargo, hay un aspecto que muchas veces queda relegado y que atraviesa prácticamente todo lo que ocurre dentro de una organización: la manera en que las personas se comunican.

Desde cómo un responsable le pide una tarea a su equipo hasta la forma en que un vendedor atiende a un cliente, un gerente presenta una idea o el dueño de una empresa habla frente a una cámara, la comunicación puede transformarse en una herramienta o en un problema.

Sobre ese terreno trabaja Melisa Tagliabue, licenciada en Comunicación Social y locutora nacional, quien en el último tiempo profundizó su trabajo con empresas a través de capacitaciones y asesorías vinculadas principalmente con la oratoria, la comunicación efectiva y las formas de expresión.

Tagliabue estudió periodismo y Comunicación Social en Villa María y posteriormente completó en Córdoba la carrera de locución. A esa formación le sumó capacitaciones vinculadas al marketing digital y, particularmente, a la oratoria, un campo en el que trabaja desde hace alrededor de ocho años.

No solamente importa qué decimos, sino cómo lo decimos. Desde lo corporal, la voz y las palabras: es un conjunto y es fundamental que dentro de los espacios laborales eso se pueda manejar bien”, explicó en diálogo con Mundo Empresas.

Oratoria y comunicación efectiva: una herramienta que las empresas todavía tienen pendiente
Melisa Tagliabue propone mirar aquellas situaciones cotidianas que pueden generar conflictos dentro de una organización y trabaja con equipos, mandos medios y directivos.

Cuando el problema no es qué decir, sino cómo decirlo

Su llegada al ámbito empresarial comenzó, precisamente, a partir de organizaciones que detectaban dificultades en sus formas de comunicación.

En algunos casos, el inconveniente aparecía entre compañeros; en otros, entre diferentes niveles jerárquicos o en el vínculo con clientes.

Cómo pedir algo, cómo marcar una diferencia, cómo decir que no o cómo transmitir correctamente una indicación son situaciones aparentemente simples que pueden generar conflictos cuando no se manejan adecuadamente.

“Muchas veces se comunica, pero no se comunica bien”, sintetizó.

La especialista considera que uno de los principales desafíos actuales pasa además por recuperar la escucha y la comunicación interpersonal en un contexto atravesado cada vez más por la tecnología.

A eso se suma otro fenómeno: ejecutivos, empresarios o profesionales que conocen perfectamente su actividad pero encuentran dificultades al momento de transmitir ese conocimiento.

Uno puede saber muchísimo sobre un tema, pero si no sabe trasladarlo o cómo decirlo, ahí aparece uno de los problemas”, señaló Tagliabue.

Esa dificultad puede hacerse visible frente a un auditorio, durante un discurso institucional, en una reunión con empleados o incluso ante una cámara para generar contenido en redes sociales.

Se pueden poner en contacto con Melisa al 3537605781 o en sus redes @melitagliabue.

Capacitaciones adaptadas a cada empresa

Tagliabue cuenta con una propuesta de capacitaciones que abarca oratoria, liderazgo y comunicación efectiva, aunque plantea que el punto de partida debe ser siempre conocer qué ocurre dentro de cada organización.

Por eso, antes de una capacitación realiza una reunión para detectar necesidades y adaptar los contenidos.

Las inquietudes incluso pueden aparecer durante el propio proceso.

En ese sentido, contó que en una de sus últimas experiencias, empleados de una compañía internacional plantearon dificultades concretas relacionadas con la atención telefónica y el manejo de la voz después de varias horas de llamadas.

“No se trata de llevar algo armado y repetirlo. Hay que ver qué necesita cada grupo”, explicó.

Los formatos en que brinda las capacitaciones también pueden variar: desde intensivas de tres horas hasta procesos que se extienden durante varias semanas o meses, tanto con grupos pequeños como con equipos más numerosos.

La dinámica combina teoría con ejercicios prácticos, porque las dificultades no son necesariamente iguales para todos.

Entre los obstáculos que más encuentra aparecen la timidez, el miedo a la exposición, el rechazo a la propia voz o imagen, el lenguaje corporal y el autoboicot.

“Qué van a decir, qué van a pensar, si se van a reír… aparecen muchas barreras que terminan impidiendo hablar con seguridad”, indicó.

Oratoria y comunicación efectiva: una herramienta que las empresas todavía tienen pendiente
La especialista en comunicación y oratoria señala que no siempre el problema es la falta de información, sino la manera de transmitirla.

“Son la voz de la empresa”

El desafío adquiere todavía más importancia en aquellos puestos que tienen contacto directo con el público.

Para Tagliabue, un empleado que responde un teléfono, atiende un mostrador o conversa con un cliente no está hablando únicamente a título personal: en ese momento representa a toda la organización.

Son la voz de la empresa y muchas veces no se le da la importancia que realmente tiene eso”, remarcó.

Por eso considera que mejorar la comunicación no debería limitarse exclusivamente a quienes ocupan cargos gerenciales. Mandos medios, equipos comerciales, personal de atención al público y trabajadores que deben relacionarse diariamente entre sí también pueden requerir herramientas diferentes.

El desafío, sostiene, es que las empresas comiencen a mirar estos aspectos antes de que los problemas sean evidentes.

“Muchas veces se presta atención cuando faltan ventas o cuando aparece algún inconveniente, pero también hay que mirar qué está pasando adentro”, planteó.

Y allí, asegura, una capacitación puede servir para detectar situaciones naturalizadas por la propia dinámica diaria de una organización.

Yo siempre digo que son herramientas. Uno puede brindarlas, pero después hay un trabajo de cada persona para poder incorporarlas”, concluyó.

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