En un mercado donde cada vez más consumidores buscan productos diferenciados y elaboraciones artesanales, Ficco comenzó a consolidar una propuesta enfocada en la calidad, los sabores originales y la producción a pequeña escala.
El emprendimiento, creado por Federico Manfredi en Villa María, desarrolla actualmente una línea de licores artesanales elaborados mediante procesos de maceración, utilizando frutas, flores y especias seleccionadas cuidadosamente.
La marca surgió luego de distintas experiencias previas vinculadas a la producción artesanal, entre ellas la elaboración de hidromiel, una bebida fermentada a base de miel que Federico comenzó a producir en 2019.
Con el tiempo, esa búsqueda derivó en el desarrollo de licores artesanales, un segmento en el que encontró la posibilidad de trabajar con recetas propias y construir un producto con identidad diferenciada.

Procesos artesanales y búsqueda de calidad
Uno de los aspectos centrales de Ficco es el trabajo sobre cada receta y los tiempos de elaboración necesarios para alcanzar determinadas características de sabor, textura y aroma.
Actualmente, el emprendimiento cuenta con nueve variedades de licores, entre ellos limoncello, mandarina, dulce de leche, café con té negro, rosas, hibiscus, mora y níspero.
“Cada licor tiene su tiempo y su técnica. Hay algunos que necesitan varios meses de maceración y otros requieren procesos mucho más cortos porque si no empiezan a aparecer sabores que no son agradables”, explicó Federico.
En el caso puntual del limoncello, uno de los productos más representativos de la marca, el proceso puede extenderse hasta siete meses antes de llegar al perfil final buscado.
La producción continúa realizándose de manera completamente artesanal, incluyendo el filtrado manual y el control individual de cada preparación.
Materias primas regionales y producción local
Otro de los ejes del proyecto es la utilización de materias primas de origen local o regional. Muchas de las frutas y flores utilizadas provienen de productores cercanos o incluso de árboles y plantas de la propia zona.
“Intento trabajar siempre con productos locales y, cuando es posible, con producción más natural u orgánica. Me interesa que el proyecto también tenga esa lógica de cercanía”, señaló.
Actualmente, Ficco produce entre 60 y 80 botellas mensuales, aunque en eventos y ferias especiales la demanda aumenta considerablemente.
El crecimiento desde las ferias y eventos regionales
La participación en ferias locales fue clave para el posicionamiento inicial de la marca. Federico comenzó formando parte de la Feria Franca de Villa María y posteriormente sumó presencia en distintos eventos gastronómicos y regionales.
Entre ellos, participó recientemente del Festival del Fernet y también del Peperina, uno de los eventos gastronómicos más importantes vinculados a productos artesanales.
“Las ferias fueron fundamentales porque permiten que la gente pruebe el producto, conozca la propuesta y genere confianza con la marca”, comentó.
Además de las ventas directas, Ficco también comenzó a desarrollar alianzas con comercios locales, especialmente dietéticas y espacios vinculados a productos regionales y artesanales.

Un segmento en crecimiento
Para Federico, el crecimiento de los productos artesanales abre oportunidades interesantes para emprendimientos de pequeña escala que buscan diferenciarse desde la calidad y la experiencia del consumidor.
En ese sentido, Manfredi consideró que el principal desafío actual pasa por ampliar la capacidad de producción y contar con un espacio propio que permita profesionalizar aún más el proceso.
“Hoy el objetivo es crecer en ventas para poder ampliar el espacio de trabajo y seguir desarrollando nuevos productos”, indicó.
A futuro, también proyecta incorporar nuevas líneas de bebidas y explorar técnicas vinculadas a destilados artesanales.
Con una propuesta basada en producción local, recetas propias y elaboración artesanal, Ficco busca seguir posicionándose dentro de un mercado que continúa creciendo en Villa María y la región.






