La cáscara de maní, uno de los principales residuos generados por una de las cadenas agroindustriales más importantes de Córdoba, podría convertirse en materia prima para nuevos productos vinculados al diseño de interiores y el equipamiento de espacios.
Con ese objetivo, docentes, estudiantes y graduados de la carrera de Diseño Industrial del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) participan de un Proyecto de Extensión e Investigación para el Desarrollo Innovador (PEIDI) denominado Diseño y aplicaciones de materiales biobasados.
Un biomaterial con potencial para generar valor
La iniciativa se centra en placas elaboradas a partir de cáscara de maní, un biomaterial desarrollado previamente por un equipo de investigación liderado por la arquitecta e investigadora Mariana Gatani.
Ahora el proyecto ingresa en una nueva etapa orientada a identificar aplicaciones concretas para ese material, validar sus prestaciones y analizar su potencial incorporación a distintos circuitos productivos.
En este proceso, la participación de la carrera de Diseño Industrial resulta clave. Según explicó Noelia Pogliano, coordinadora de la propuesta académica e integrante del proyecto, el desafío no pasa únicamente por desarrollar un nuevo material, sino por encontrar usos concretos, evaluar su inserción en el mercado y transformarlo en una solución con posibilidades reales de aplicación.
La especialista destacó que el Diseño Industrial ocupa un rol central en los procesos de innovación porque permite convertir tecnologías o materiales emergentes en propuestas capaces de generar valor, competitividad y nuevas oportunidades de desarrollo.
Aplicaciones para interiorismo y mobiliario
Actualmente el equipo trabaja en la validación de las placas y en el análisis de distintas alternativas de aplicación vinculadas al diseño de interiores, el mobiliario y la configuración de espacios.
La intención es avanzar en propuestas versátiles que permitan aprovechar las propiedades del biomaterial en diferentes contextos, generando soluciones sustentables para sectores vinculados al diseño, la arquitectura y el equipamiento comercial.
Además del desarrollo técnico del material, el proyecto busca comprender cuáles son las necesidades del mercado y de qué manera estas placas pueden responder a demandas concretas de empresas y profesionales.
Universidad y empresa trabajando en conjunto
Uno de los aspectos distintivos de la iniciativa es la participación de una organización adoptante, requisito establecido por los proyectos PEIDI para favorecer la transferencia de conocimientos hacia el sector productivo.
En este caso, la empresa cordobesa Ayassa Fombella, especializada en interiorismo y arquitectura comercial, aporta infraestructura, equipamiento y espacios de validación para realizar pruebas en condiciones reales.
Según explicó Pogliano, este vínculo permite pensar desde el inicio en la aplicabilidad de los desarrollos. La investigadora señaló que no se trata únicamente de estudiar un nuevo material, sino también de analizar cómo puede incorporarse a una cadena de valor y responder a necesidades específicas del mercado.
La articulación entre universidad, ciencia y sector privado aparece así como una herramienta fundamental para acelerar los procesos de innovación y aumentar las posibilidades de transferencia tecnológica.
Una tendencia que gana protagonismo
La propuesta también refleja una tendencia creciente dentro del Diseño Industrial, disciplina que en los últimos años amplió su campo de acción hacia el desarrollo de biomateriales, la economía circular y las alternativas sustentables para la industria.
Desde esta perspectiva, el diseño deja de intervenir únicamente en la creación de productos para transformarse en una herramienta capaz de integrar criterios ambientales, tecnológicos y productivos.
El objetivo final es desarrollar soluciones innovadoras que permitan aprovechar recursos disponibles en el territorio, generar nuevas oportunidades de negocio y contribuir a modelos productivos más sostenibles.






