ACABIO transforma subproductos del bioetanol en bioplásticos biodegradables

La empresa avanzó desde ensayos de laboratorio hasta una escala piloto para recuperar proteína zeína de subproductos del bioetanol de maíz y utilizarla en la fabricación de bioplásticos. El desarrollo se realizó junto al INFIQC y abre nuevas alternativas de valorización bajo un modelo de economía circular.

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ACABIO desarrolló una tecnología para recuperar proteína zeína de subproductos generados durante la producción de bioetanol de maíz y utilizarla como materia prima para fabricar bioplásticos biodegradables.

El proyecto permitió avanzar desde las primeras pruebas de laboratorio hasta una escala piloto, dando un paso concreto hacia posibles aplicaciones productivas y nuevas alternativas de agregado de valor para corrientes que actualmente tienen otros destinos dentro del proceso industrial.

La iniciativa se concretó a través del Voucher de Innovación de Innovar y Emprender, en articulación con investigadores del Instituto de Investigaciones en Fisicoquímica de Córdoba (INFIQC).

De alimento animal a materia prima de mayor valor

El punto de partida fue un subproducto de la producción de bioetanol utilizado principalmente como alimento para rumiantes.

A partir de esa corriente, el proyecto se dividió en dos etapas: primero, la recuperación y purificación de la proteína zeína y, posteriormente, su utilización para producir láminas de bioplástico.

“El proyecto tuvo como objetivo transformar un subproducto de la producción de bioetanol de maíz, utilizado principalmente como alimento para rumiantes y de valor limitado dentro del proceso productivo, en una materia prima de mayor valor agregado para producir bioplásticos biodegradables”, explicó Máximo Simón, jefe del sector de Calidad y Desarrollo de ACABIO.

Durante el trabajo se analizaron distintos subproductos para identificar cuál ofrecía mejores condiciones para recuperar la proteína y desarrollar posteriormente el material biodegradable.

También se ajustaron las condiciones de elaboración para mejorar las propiedades del producto final.

Ciencia e industria para desarrollar biomateriales

Uno de los aspectos centrales del proyecto fue la articulación entre la experiencia industrial de ACABIO y el conocimiento científico del INFIQC.

La empresa aportó información sobre sus procesos productivos y acceso a los distintos subproductos, mientras que los investigadores trabajaron sobre técnicas de extracción, purificación, caracterización y desarrollo de materiales.

“El trabajo fue muy colaborativo entre ACABIO y los equipos de investigación del INFIQC. Esta complementariedad permitió evaluar distintas materias primas, optimizar la recuperación de zeína, mejorar la formulación de los bioplásticos y resolver dificultades técnicas que fueron apareciendo durante el proyecto”, señaló Simón.

La experiencia permitió vincular una necesidad concreta de la industria con capacidades científicas especializadas y avanzar hacia una solución con potencial de aplicación productiva.

Del laboratorio a un reactor piloto

Entre los principales resultados, ACABIO logró demostrar que es posible recuperar zeína desde los subproductos del bioetanol y utilizarla posteriormente para producir láminas de bioplástico biodegradable.

Además, se consiguieron materiales con mejores propiedades mecánicas y se comprobó que sus características pueden modificarse según las condiciones utilizadas durante su elaboración.

El desarrollo también consiguió superar la escala estrictamente experimental.

Las pruebas avanzaron hasta un reactor piloto de cinco litros, con capacidad para procesar aproximadamente un kilogramo de subproducto por lote.

“Estos resultados dejan una base tecnológica concreta para seguir optimizando el material, analizar aplicaciones específicas y evaluar una futura transferencia al proceso productivo”, indicó Simón.

Economía circular y nuevas oportunidades

El proyecto abre una nueva línea de trabajo para valorizar recursos que ya se generan dentro de la planta, diversificar productos y explorar alternativas vinculadas con los biomateriales.

La lógica detrás del desarrollo se enmarca en un modelo de economía circular, donde corrientes secundarias del proceso industrial pueden convertirse en insumos para productos de mayor valor agregado.

El Voucher de Innovación permitió financiar las distintas etapas del proyecto y fortalecer el vínculo entre ACABIO y el sistema científico-tecnológico.

“El Voucher de Innovación fue fundamental para transformar una idea con potencial en un desarrollo concreto y con perspectiva de aplicación industrial”, sostuvo Simón.

Para ACABIO, el camino iniciado todavía requiere nuevas instancias de optimización y evaluación, pero deja planteada una plataforma tecnológica desde la cual estudiar aplicaciones específicas y avanzar hacia una eventual implementación a mayor escala.

El desarrollo muestra, además, una alternativa para que la industria del bioetanol amplíe su lógica de agregado de valor: no sólo a partir del combustible producido, sino también mediante el aprovechamiento tecnológico de sus propios subproductos.

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