De la pastelería artesanal a una propuesta gastronómica que busca ampliar su alcance

Con cerca de 15 años de trayectoria, Gianina Ramadori consolidó en barrio Mariano Moreno un emprendimiento que combina pastelería, pastas, meriendas, cenas y catering. Ahora, el desafío de Giara pasa por profesionalizar sus procesos y llevar sus productos a nuevos puntos de venta de Villa María y Villa Nueva.

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Lo que comenzó con algunos pedidos elaborados en el living de la casa de sus padres fue tomando dimensión hasta convertirse en una propuesta gastronómica con local propio, seis personas trabajando y una amplia variedad de productos.

Giara Pastelería lleva cerca de 15 años creciendo en Villa María y actualmente atraviesa una nueva etapa, enfocada en ordenar su estructura y ampliar sus canales de comercialización.

Al frente del emprendimiento se encuentra Gianina Ramadori, quien comenzó su recorrido en la gastronomía apenas finalizó el secundario. Mientras iniciaba otra carrera, decidió formarse como chef y rápidamente encontró en este sector una oportunidad laboral.

“Siempre me gustó cocinar. Empecé a trabajar en una pastelería y después me animé a largarme sola con los primeros pedidos. Mis viejos me habilitaron el living de su casa y arranqué con un cartelito, más que todo para los vecinos del barrio”, recordó.

Apenas seis meses después llegó la posibilidad de alquilar un pequeño local cercano. Allí comenzó una etapa de crecimiento que se extendería durante más de una década y que le permitió transformar una producción inicialmente destinada al barrio en una marca que empezó a recibir clientes de distintos sectores de Villa María y Villa Nueva.

“Nunca me di mucha maña con las redes, así que al principio era puro boca en boca o salíamos nosotros a tirar folletitos”, contó Gianina.

De la pastelería artesanal a una propuesta gastronómica que busca ampliar su alcance
Pese a tener posibilidades de relocalizar su negocio en zonas más céntricas, Gianina decidió continuar apostando por barrio Mariano Moreno.

Pastelería y pastas, los dos pilares de Giara

Aunque Giara amplió progresivamente su propuesta, Gianina identifica dos líneas como los principales diferenciales de la marca: la pastelería y las pastas artesanales.

Su recorrido comenzó principalmente con tortas y mesas dulces para cumpleaños. Con el tiempo, incorporó preparaciones saladas y encontró en las pastas otra posibilidad de desarrollo, vinculada también a una tradición familiar.

Las pastas son muy de la escuela de mi abuela. Ella hacía mucha comida para vender. Empecé con dos variedades de ravioles y después me empezó a gustar cada vez más”, explicó.

Actualmente, la oferta de Giara incluye numerosas variedades de pastas, tortas personalizadas y una extensa línea de pastelería. Solo dentro de las masas finas trabajan con cerca de 40 variedades, a las que se suman alrededor de 15 tipos de alfajores y diferentes postres.

La elaboración propia atraviesa toda la propuesta y constituye, para Gianina, uno de los aspectos que no está dispuesta a resignar para competir en precio.

“Todo está hecho por nosotras, de manera artesanal y utilizando las mejores materias primas”, afirmó. 

Esa continuidad también se refleja en los proveedores y productos con los que trabaja desde los comienzos. “El que compró una porción de pastas hace doce años y la compra ahora encuentra la misma receta. Siempre tratamos de mejorar, pero la calidad es innegociable para mí”, sostuvo.

De la pastelería artesanal a una propuesta gastronómica que busca ampliar su alcance
La oferta de Giara incluye numerosas variedades de pastas, tortas personalizadas y una extensa línea de pastelería

Una propuesta que fue creciendo junto al negocio

La evolución del emprendimiento no estuvo vinculada solamente con la incorporación de nuevos productos. La posibilidad de contar con un espacio propio permitió que Giara sumará también una experiencia gastronómica dentro del local.

Actualmente, el público puede acercarse a almorzar, merendar o cenar. A esto se suma una unidad de catering dulce y salado para reuniones y celebraciones.

Giara realiza eventos en su propio espacio y también prepara propuestas para retirar o trasladar a casas y salones. Entre las alternativas se encuentran meriendas, patas flambeadas, tablas, opciones de copetín y sándwiches, además de la pastelería que caracteriza a la marca.

El crecimiento se produjo sin abandonar el sector de la ciudad en el que comenzó el proyecto. Gianina decidió continuar apostando por barrio Mariano Moreno incluso cuando apareció la posibilidad de trasladarse hacia zonas más céntricas.

Además, observa una oportunidad en la ubicación: “En el barrio puedo ofrecer un espacio gastronómico para vecinos de sectores que no necesariamente desean movilizarse hasta el centro para merendar o compartir una comida”.

El próximo paso: llevar Giara a nuevos puntos de venta

La nueva etapa del emprendimiento tiene un objetivo concreto: lograr que sus productos puedan encontrarse fuera del local.

Para hacerlo, Gianina comenzó primero un proceso interno de reorganización. Actualmente son seis mujeres las que forman parte del equipo, y el crecimiento llevó a la emprendedora a revisar una dinámica que durante muchos años estuvo basada en resolver las necesidades a medida que aparecían.

“Para poder dar un salto ya no se puede improvisar tanto”, reconoció. Ese fue también uno de los motivos que la impulsaron a incorporarse a la Incubadora de Empresas. Allí comenzó a trabajar sobre la delegación de tareas, la organización del personal, la sistematización de recetas y la optimización de los procesos productivos.

El desafío es incrementar la capacidad sin que eso necesariamente implique aumentar en igual proporción la estructura.

 “La idea de crecimiento sería que podamos ubicar los productos en otros locales. Es ver cómo hacemos para producir, a lo mejor, el doble de cantidad siendo las mismas personas”, dijo Gianina.

Los primeros pasos ya comenzaron. Giara incorporó un nuevo freezer exhibidor para las pastas y avanzó en el desarrollo de packaging, porciones e instrucciones de preparación. El objetivo es que esos productos estén listos para ser comercializados en otros negocios.

La estrategia inicial apunta a sectores donde la marca ya cuenta con clientes, tanto en Villa María como en Villa Nueva, para luego evaluar la respuesta del público y continuar expandiendo la distribución.

Crecer sin resignar la elaboración artesanal

Profesionalizar los procesos, aumentar la producción y abrir nuevos canales representa para Giara el desafío de escalar un negocio construido durante casi 15 años sin modificar aquello que Gianina considera central en su propuesta.

Frente a contextos económicos cambiantes y aumentos en los costos de los insumos, sostiene que la alternativa no pasa por reemplazar materias primas para abaratar el producto.

“Sé que por ahí mis productos tienen un costo más elevado que en otros lugares, pero trabajamos con proveedores prácticamente desde que arrancamos. Cambiar eso sería traicionarme a mí misma”, afirmó.

Después de años de crecimiento principalmente orgánico y sostenido por la recomendación de sus propios clientes, Giara comienza así una etapa diferente. La apuesta es llevar sus productos más allá de su espacio habitual, optimizar la producción y fortalecer la estructura interna, pero manteniendo la elaboración artesanal y la calidad como base de una marca que creció junto al barrio que la vio nacer.

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