La industria cordobesa enfrenta un escenario complejo, marcado por la debilidad de la demanda, las dificultades para invertir y la pérdida de puestos de trabajo. En ese contexto, el 18° Coloquio Industrial de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) dejó un diagnóstico compartido: el ordenamiento macroeconómico es necesario, pero todavía no alcanza para impulsar una recuperación generalizada del sector productivo.
Bajo el lema “Hacer futuro. En un mundo que cambia, la industria transforma”, el encuentro reunió a empresarios, economistas, funcionarios y especialistas en el Centro de Convenciones Córdoba, con una agenda centrada en la competitividad, las inversiones y la transformación tecnológica.
Los números que preocupan a la industria
Uno de los datos más relevantes surgió del Pulso Productivo de la UIC, presentado por Josefina Schapira, CEO de Perspectivas Sociales.
El relevamiento reveló que más de la mitad de los industriales cordobeses produce menos que en el tercer trimestre de 2025, mientras que una de cada tres empresas redujo su personal durante el último trimestre. Además, apenas seis de cada cien industriales consideran competitivo a su sector en el escenario actual.
La caída de la actividad también condiciona las inversiones. Entre las empresas que atraviesan una situación peor que hace un año, nueve de cada diez no proyectan invertir durante los próximos seis meses.
El economista Miguel Kiguel, director ejecutivo de Econviews, coincidió en que la recuperación económica muestra diferencias importantes entre sectores. Mientras la energía, la minería y el agro presentan mayor dinamismo, la industria, la construcción y el comercio continúan enfrentando dificultades.
Según explicó, la producción industrial registra una caída cercana al 11% respecto de 2023, vinculada con la demanda interna, la competencia de las importaciones y los problemas de competitividad.
Menos impuestos, financiamiento y un RIGI para PyMEs
Frente a este escenario, el presidente de la UIC, José Manuali, pidió superar la discusión sobre “industria sí o industria no” y avanzar en soluciones concretas que permitan reducir costos, incorporar tecnología y desarrollar nuevos mercados.
Entre las prioridades mencionó la simplificación impositiva, la reducción de costos laborales no salariales, la eliminación de trabas burocráticas y una mayor articulación entre el sector privado, el Estado y las universidades.
Uno de los planteos que ganó protagonismo fue la creación de un Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) adaptado a las pequeñas y medianas empresas.
La propuesta fue impulsada por el gobernador Martín Llaryora, quien sostuvo que “la única manera de sostener una macroeconomía ordenada es con crecimiento y desarrollo”.
El mandatario también reclamó la prórroga de la ley de autopartes, una nueva legislación para biocombustibles y un plan nacional de infraestructura que permita reducir los costos logísticos y energéticos.
En una línea similar, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, planteó la necesidad de construir un “puente” que permita sostener a las empresas durante la transición económica, hasta que los sectores de mayor crecimiento comiencen a generar un impacto más amplio, algo que estimó podría ocurrir a partir de 2028.
Por su parte, el jefe de Gabinete nacional, Diego Santilli, defendió el rumbo económico del Gobierno y confirmó que se analizan alternativas de incentivos para las PyMEs, aunque aclaró que todavía no existen definiciones para anunciar.
La infraestructura, otra condición para crecer
Las oportunidades vinculadas con la minería, la energía y la agroindustria también ocuparon un lugar destacado.
El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, expuso el crecimiento de la actividad minera en su provincia y proyectó exportaciones por US$ 1.000 millones en 2026 y US$ 2.000 millones en 2027.
Además de defender la continuidad del RIGI, invitó a las empresas cordobesas a integrarse como proveedoras de los grandes proyectos de inversión.
El debate también puso sobre la mesa la necesidad de mejorar rutas, ferrocarriles, gasoductos y redes eléctricas, consideradas herramientas fundamentales para ampliar las posibilidades de desarrollo industrial.
Inteligencia artificial: la transformación que ya comenzó
La incorporación de nuevas tecnologías apareció como otro de los grandes desafíos para la competitividad.
Pepe Cafferata, especialista de McKinsey & Company, señaló que las empresas latinoamericanas deberían apuntar a mejoras de productividad de entre el 30% y el 40% durante los próximos tres a cinco años, aprovechando herramientas de automatización e inteligencia artificial.
Las experiencias de Arcor y Renault permitieron mostrar avances concretos en esa dirección.
Desde Arcor, Gabriel Albertinazzi explicó cómo la compañía utiliza inteligencia artificial para optimizar procesos productivos, anticipar la demanda y mejorar la logística.
En tanto, André Pinto, director industrial de Renault en Santa Isabel, detalló una transformación que demandó US$ 350 millones y más de 270 proyectos de modernización, incluyendo la incorporación de 60 robots conectados a una red global de datos.
Los especialistas coincidieron en que incorporar tecnología no resulta suficiente por sí solo: también será necesario desarrollar capacidades y formar trabajadores preparados para utilizarla.
El desafío de transformar la estabilidad en desarrollo
Las exposiciones sobre el escenario político de 2027, a cargo de Martín Rodríguez Yebra, y sobre las tensiones geopolíticas internacionales, encabezada por Andrés Repetto, completaron una jornada en la que la incertidumbre apareció como un factor que condiciona las decisiones empresariales.
El Coloquio dejó así dos desafíos que deberán abordarse en paralelo: sostener a las industrias que enfrentan dificultades para producir y vender, y acelerar las inversiones necesarias para mejorar su productividad.
El punto de coincidencia fue que la estabilidad macroeconómica constituye una condición importante, pero su consolidación dependerá también de la capacidad para generar más inversión, ampliar mercados y recuperar el empleo industrial.






