Fabricaciones Militares atraviesa una etapa de profunda transformación, con planes para incorporar capital privado, ampliar su capacidad productiva y ganar presencia en el mercado internacional de insumos químicos y militares.
El proceso genera especial expectativa en Villa María y Río Tercero, donde la empresa estatal posee dos de sus principales plantas industriales.
Cada una cuenta actualmente con cerca de 300 trabajadores, en un contexto marcado por los ajustes de personal aplicados durante los últimos dos años.
La compañía también mantiene en funcionamiento las unidades de Azul, en la provincia de Buenos Aires, y Fray Luis Beltrán, en Santa Fe. Junto con la sede central de la Ciudad de Buenos Aires, Fabricaciones Militares cuenta con alrededor de 1.100 empleados.
Según informó La Voz, la nueva conducción de la empresa busca reconfigurar su modelo de negocios para operar con mayor agilidad, captar inversiones privadas y aprovechar un escenario internacional caracterizado por una elevada demanda de armamento, municiones y productos químicos.
La transformación se produce luego de que Fabricaciones Militares fuera convertida en una Sociedad Anónima Unipersonal, una figura que le permite actuar bajo condiciones impositivas y comerciales similares a las de cualquier otra compañía.
El presidente de la firma, Pablo Glöggler, aseguró que el objetivo es dejar atrás el funcionamiento de la empresa como un proveedor casi exclusivo de las Fuerzas Armadas y adoptar una estrategia comercial más activa, tanto en el mercado nacional como internacional.
La propuesta oficial no contempla una privatización total, sino la incorporación de socios privados en líneas específicas de producción. Para participar, los interesados deberán aportar tecnología, capital y acceso a nuevos mercados.
Glöggler señaló que casi 2.000 representantes de empresas de alrededor de 20 países descargaron los pliegos generales para conocer las oportunidades disponibles. Sin embargo, las compañías que pretendan acceder a información sensible o visitar las plantas deberán pagar un canon.
De acuerdo con el funcionario, ya existen dos o tres firmas dispuestas a avanzar en ese proceso y participar en algunos de los proyectos ofrecidos por la compañía estatal.
La estrategia también apunta a modificar la lógica productiva de Fabricaciones Militares. Históricamente, la empresa priorizaba el cumplimiento de las entregas para la defensa nacional, incluso cuando los costos de producción resultaban elevados.
La actual conducción pretende mejorar la eficiencia de los procesos, reducir costos y alcanzar precios competitivos que permitan aumentar las exportaciones.
Villa María, ante una oportunidad de expansión
La planta de Villa María ocupa un lugar central dentro de los nuevos proyectos. El objetivo oficial es cuadruplicar la capacidad de producción de pólvoras, aumentar la elaboración de nitrocelulosa y evaluar la posibilidad de fabricar TNT.
La empresa considera que existe una oportunidad internacional por la escasez de estos productos. Rusia se encuentra prácticamente fuera del mercado y China redujo sus ventas, lo que generó un déficit de insumos esenciales para la industria de la defensa.
Según la conducción de Fabricaciones Militares, una ampliación de la capacidad instalada en Villa María permitiría acceder a una demanda global creciente y sostenida.
El escenario internacional, atravesado por distintos conflictos bélicos y por los procesos de rearme de numerosos países, provocó un fuerte incremento en el consumo de municiones, explosivos y productos químicos.
Glöggler mencionó como ejemplo el consumo de municiones de Estados Unidos durante recientes operaciones militares, que habría obligado al país norteamericano a acelerar la reposición de sus reservas.
En caso de concretarse las inversiones previstas y ampliarse las líneas de producción, el titular de la empresa no descartó la reincorporación de trabajadores especializados.
Mayor actividad química en Río Tercero
En la planta de Río Tercero, la actividad presenta realidades diferentes según cada sector. La producción química opera con mayor dinamismo, mientras que el área metalmecánica registra una actividad reducida.
La conducción de la empresa indicó que la planta química trabaja actualmente a máxima capacidad y que las ventas de nitrato de amonio en solución aumentaron un 381% interanual.
El crecimiento habría sido impulsado por la reducción de las importaciones provenientes del Golfo Pérsico, lo que abrió nuevas oportunidades para la producción nacional.
También aumentó la demanda interna de ácido sulfúrico, mientras que el nitrato de amonio mantiene buenos niveles de comercialización para el sector agroindustrial.
En cambio, la producción de ácido nítrico sufrió el impacto del cierre de una unidad de Petroquímica Río Tercero, que era uno de sus principales clientes.
El sector metalmecánico permanece prácticamente paralizado, sin fabricación de vagones ferroviarios y con intentos limitados de recuperar la producción de municiones de 105 y 155 milímetros.
Preocupación entre los trabajadores
Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) expresaron dudas sobre el alcance de la transformación y reclamaron precisiones acerca del futuro productivo y laboral de la compañía.
El secretario del gremio en Río Tercero y la región, David Salto, señaló que circulan versiones sobre la posible venta de hasta el 51% de las acciones a un grupo inversor de origen checo.
El dirigente advirtió que los pliegos no detallan con claridad qué líneas productivas se desarrollarán ni qué ocurrirá con las áreas que puedan resultar menos atractivas para los inversores.
Una de las principales inquietudes es que los socios privados concentren su interés en productos de alta demanda, como la pólvora, y releguen sectores químicos o metalmecánicos fundamentales para algunas plantas.
ATE también plantea interrogantes sobre la posibilidad de cierres parciales, nuevas reducciones de personal o modificaciones en las condiciones laborales.
La conducción de la empresa aseguró que los trabajadores continuarán bajo la órbita estatal, salvo que existan acuerdos individuales para incorporarse a proyectos gestionados junto con capitales privados.
Sin embargo, el gremio denunció que el personal acumuló una pérdida cercana al 62% de su poder adquisitivo durante los últimos años.
En paralelo, ATE presentó en la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto para que Fabricaciones Militares incorpore el tratamiento de residuos eléctricos y electrónicos.
La iniciativa propone utilizar los ácidos producidos en Río Tercero para recuperar metales de valor, como oro, plata y litio, con el propósito de diversificar la actividad y generar nuevas fuentes de ingresos.
Mientras la conducción proyecta una empresa más competitiva y orientada a los mercados internacionales, los trabajadores esperan definiciones sobre el alcance de las inversiones, la continuidad de las distintas áreas productivas y el futuro de los empleos en Villa María, Río Tercero y el resto de las plantas del país.





