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Villa María |

lunes 19, enero 2026
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Crecimiento sin industria: la otra cara de la recuperación económica

El avance del PBI convive con una caída sostenida del empleo y del número de empresas en ramas estratégicas, desde el textil hasta el automotor, en un escenario marcado por apertura importadora y ausencia de políticas sectoriales.

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La Argentina transita una etapa de mejora en los indicadores macroeconómicos, con crecimiento del PBI, superávit fiscal y cierta recuperación de la actividad agregada.

Sin embargo, detrás de esos números aparece una tensión cada vez más evidente: la expansión económica no se traduce en fortalecimiento del entramado productivo ni en generación sostenida de empleo de calidad.

Durante los primeros dos años del gobierno de Javier Milei, el mercado laboral mostró una dinámica regresiva, particularmente en los sectores industriales.

Según registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, hasta octubre de 2025 se dieron de baja 21.046 empleadores, un proceso que derivó en la pérdida de más de 270.000 puestos de trabajo registrados.

El dato no solo refleja destrucción de empleo, sino también desaparición de unidades productivas, especialmente pequeñas y medianas empresas, que históricamente explican una porción central del trabajo formal en el país.

Un ajuste que impacta en el corazón industrial

La retracción del empleo no fue homogénea. Por el contrario, se concentró en ramas clave del entramado productivo, aquellas más sensibles a la caída del consumo interno, la apertura importadora y el encarecimiento del financiamiento.

En la industria textil, el ajuste se tradujo en un cierre masivo de empresas y una fuerte pérdida de puestos de trabajo.

Datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria indican que más de 500 firmas dejaron de operar en los últimos dos años, mientras que el empleo registrado cayó un 15%, con retrocesos aún mayores en segmentos específicos como ropa interior, indumentaria deportiva y tejidos de punto.

La leve recuperación del rubro bebés y niños aparece más como una excepción que como un cambio de tendencia.

La metalurgia atraviesa un escenario similar. Aunque algunos indicadores mensuales muestran leves repuntes, la actividad continúa en terreno negativo y las expectativas empresarias siguen deterioradas.

Informes de la Asociación de Industriales Metalúrgicos señalan que más del 80% de las empresas no prevé incorporar personal y que rubros estratégicos como autopartes, fundición y bienes de capital continúan sin señales claras de recuperación.

Obra pública paralizada y empleo en caída

El freno casi total de la obra pública tuvo un impacto directo sobre la industria de la construcción, uno de los sectores más intensivos en mano de obra.

En los primeros dos años de gestión, el sector perdió decenas de miles de empleos formales, mientras que estimaciones privadas elevan la cifra total —incluyendo trabajadores subcontratados— a alrededor de 120.000 puestos.

Además de la caída del empleo, se registró una reducción significativa en la cantidad de empleadores activos, afectando principalmente a firmas pequeñas y medianas. Desde el Centro de Economía Política Argentina señalaron que casi el 100% de las bajas correspondieron a empresas de hasta 500 trabajadores, lo que refuerza la idea de un ajuste concentrado en la base del sistema productivo.

Automotriz: producción en baja, importaciones en alza

La industria automotriz resume buena parte de las tensiones actuales del modelo. Mientras la producción nacional mostró fuertes caídas hacia el cierre de 2025, con desplomes mensuales e interanuales superiores al 30%, las ventas a concesionarios crecieron impulsadas por una mayor presencia de vehículos importados y la recomposición de stocks.

Datos de la Asociación de Fábricas de Automotores reflejan un deterioro marcado en el segundo semestre del año, acompañado por una fuerte caída de las exportaciones, especialmente hacia Brasil.

En paralelo, se sucedieron cierres de plantas, salidas de líneas productivas y relocalizaciones de empresas proveedoras, afectando empleo y capacidades industriales acumuladas durante décadas.

Crecimiento sin densidad productiva

El escenario que se configura es el de una recuperación económica con bajo contenido industrial, donde algunos sectores traccionan la actividad, pero sin recomponer el entramado productivo ni el empleo calificado.

La combinación de apertura comercial, ausencia de políticas sectoriales y ajuste del gasto público reconfiguró el mapa económico, pero dejó costos estructurales que podrían extenderse en el tiempo.

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