El negocio de packaging personalizado que crece en la región

Espackaging es el emprendimiento de Maximiliano Rodas y Florencia Sbeghen que nació en 2015 y se consolidó en Villa María y la región con una propuesta que combina serigrafía, flexografía y productos a medida para comercios y marcas

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Lo que comenzó como un negocio vinculado a la venta de productos descartables terminó transformándose, con el paso del tiempo, en una empresa especializada en packaging personalizado para comercios, marcas y emprendimientos.

Ese es el recorrido de Espackaging, el proyecto impulsado por Maximiliano Rodas y Florencia Sbeghen, que desde 2015 viene creciendo en Villa María y distintas localidades de la región.

“El negocio comenzó cuando nos casamos. Vendíamos descartables y un cliente nos pidió hacer bolsas personalizadas con su logo. Parecía algo ligado, porque seguían siendo bolsas, pero era otro mundo ya que cada pedido es particular”, recordó Florencia.

Ese primer trabajo marcó un punto de inflexión. La buena recepción del producto y la posibilidad de conseguir precios competitivos los llevó a tomar una decisión clave: dejar atrás la venta de descartables y enfocarse de lleno en la personalización.

“De a poco surgió una venta, después otra y así fue creciendo. Hoy ya no vendemos productos descartables: todo lo que hacemos es personalizado, desde bolsas hasta cajas y otros materiales”, explicó Maximiliano.

El negocio del packaging personalizado que crece en la región
La empresa produce en promedio 5.000 a 5.500 unidades mensuales en serigrafía.

Adaptarse para crecer

Durante la pandemia, en un contexto en el que muchos comercios redujeron volúmenes y comenzaron a buscar alternativas más flexibles, Espackaging encontró una nueva oportunidad.

Hasta ese momento, trabajaban principalmente con flexografía, una técnica recomendada para grandes cantidades y que les permitió posicionarse con buenos precios y servicio especializado.

Sin embargo, en 2020 incorporaron la serigrafía, una decisión estratégica que amplió su alcance comercial.

“La serigrafía permite trabajar pedidos en pequeñas cantidades. Eso nos ayudó a no perder clientes y a adecuarnos a la situación que estaban viviendo los negocios”, comentaron los emprendedores.

Mientras la flexografía mantiene mínimos más altos —por ejemplo, mil unidades en bolsas plásticas—, la serigrafía abrió la puerta a pedidos desde 20, 50 o 100 unidades.

Notamos que era como un trampolín para quien recién empieza. Muchos negocios necesitaban tener algo lindo para entregar, pero en menor escala. Eso nos permitió abarcar dos nichos de clientes”, destacó Rodas.

Actualmente, la empresa produce en promedio 5.000 a 5.500 unidades mensuales en serigrafía, mientras que en flexografía los volúmenes varían según la demanda, con pedidos que pueden superar las 10.000 bolsas en una sola orden.

Un servicio pensado a medida

Más allá de la técnica, uno de los diferenciales de Espackaging es el acompañamiento personalizado en cada pedido.

“El proceso siempre depende de lo que el cliente quiera, del recurso económico que tenga y también de la creatividad”, explicaron.

El trabajo comienza con un relevamiento de necesidades: medidas, colores, cantidad, tipo de impresión, material y tiempos de entrega. Luego, elaboran un boceto digital para validar con el cliente antes de pasar a producción.

“Buscamos que el cliente encuentre tranquilidad. Quiere bolsas, pero también quiere que lleguen a tiempo, que no tengan fallas y poder resolver todo en un mismo lugar”, señaló Maximiliano.

Esa lógica de servicio integral hizo que, con el tiempo, sumaran otros productos complementarios como etiquetas, stickers, tarjetas, remeras personalizadas, tote bags y kits promocionales.

“La mayoría de nuestros clientes llegaron por recomendación y eso nos dio pasos sólidos como negocio”, apuntó Florencia y agregó: “Trabajamos mucho en Villa María, pero también en la región: desde Oncativo hasta General Cabrera, Río Tercero, Marcos Juárez y otras localidades”.

El negocio del packaging personalizado que crece en la región
Los emprendedores tomaron la decisión de cambiar su modelo de negocio cuando un cliente pidió hacer bolsas personalizadas con su logo, lo que hasta el momento no hacían.

Emprender, reinventarse y sostener

Consultados sobre los desafíos del camino emprendedor, ambos coinciden en que fueron muchos y permanentes.

Todos los años tuvieron su propio desafío. Desde tomar la decisión de cambiar completamente el modelo de negocio, aprender nuevos oficios, incorporar maquinaria, alquilar un espacio y profesionalizar la estructura, cada etapa implicó una apuesta”, relataron.

Hoy, con una visión más amplia del mercado, proyectan seguir creciendo, sumar nuevas líneas de personalización y consolidarse como una solución integral para comercios y marcas.

“El cliente busca comodidad. Quiere resolver bolsas, etiquetas, indumentaria y packaging en un mismo lugar. Ahí vemos el potencial de crecimiento”, afirmaron.

De igual manera, Rodas y Sbeghen reconocieron que “las tendencias van cambiando, sobre todo en packaging y sustentabilidad. Eso también nos obliga a pensar nuevas áreas y seguir creando”.

“El emprender es intentar hasta que en algún momento se dé. Es persistir, mutar y seguir creyendo”, concluyeron.

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