Una planta instalada en el Parque Industrial, Logístico y Tecnológico de Villa María produce 47.000 maples para huevos cada 10 horas utilizando como materia prima principal cartón y papel reciclado, en un modelo que convierte residuos recuperados en nuevos productos destinados al mercado regional.
Se trata de SARIA, una empresa radicada desde 2024 en el PILT, que fabrica soluciones de embalaje moldeado a partir de materiales recuperados a través de la Cooperativa 7 de Febrero y del sistema de separación de residuos que funciona en la ciudad.
Del reciclaje a la industria
La cadena comienza en el Centro de Gestión Ambiental (CGA), donde la Cooperativa 7 de Febrero clasifica y recupera cartón y papel provenientes de la recolección diferenciada y de los puntos de recepción distribuidos en distintos sectores de Villa María.
Posteriormente, esos materiales son adquiridos por SARIA y transformados en maples que luego se comercializan tanto a grandes empresas avícolas como a pequeños productores de la región centro del país.
Actualmente, la firma reutiliza aproximadamente 3.000 kilos de cartón y 1.500 kilos de papel por jornada laboral, volumen que le permite sostener una producción de 47.000 unidades cada 10 horas.
Según explicó el titular de la empresa, Germán Suárez, cerca de un tercio de la materia prima utilizada proviene de materiales recuperados localmente.
“La materia prima de un maple de huevo es cartón y papel reciclado. Estamos consiguiendo estos materiales a través de la Cooperativa 7 de Febrero, algunas empresas lácteas que nos lo venden y, cuando no alcanza, debemos traerlos desde otras localidades”, señaló.
Cómo se fabrica un maple reciclado
El proceso productivo comienza cuando el cartón y el papel ingresan a una máquina denominada hidropulper, donde se mezclan con agua durante aproximadamente 30 minutos para generar una pasta homogénea.
Luego, el material atraviesa distintas etapas de filtrado que permiten separar plásticos, adhesivos y otros elementos no aptos para la producción. Posteriormente, la pulpa pasa por varias piletas donde se ajusta la consistencia necesaria para su transformación.
La etapa final consiste en el prensado sobre moldes específicos y un proceso de secado industrial que elimina la humedad y le otorga al producto final el peso y la resistencia requeridos.
Uno de los aspectos destacados del sistema es que el agua utilizada durante todo el proceso se reutiliza completamente, por lo que el circuito productivo no incorpora nuevos volúmenes de agua una vez puesto en marcha.
Capacidad para crecer
La maquinaria actualmente instalada, de origen chino, tiene capacidad para producir más de un millón de maples, y la empresa ya proyecta una segunda etapa de expansión.
El objetivo es incorporar una nueva línea de producción que permita duplicar o incluso triplicar el volumen fabricado, acompañando la creciente demanda del sector avícola.
Un circuito que gana escala
Durante una recorrida realizada por la planta junto a medios de comunicación, representantes municipales destacaron que la consolidación de nuevos circuitos vinculados al reciclado de cartón y papel permitió elevar los niveles de recuperación de materiales en la ciudad, pasando del 10% al 25%.
En ese esquema participan el sistema de recolección diferenciada, los puntos de recepción de residuos reciclables, la Cooperativa 7 de Febrero y empresas como SARIA, que incorporan esos materiales al circuito productivo.
De esta manera, materiales que antes terminaban como residuos encuentran una nueva oportunidad dentro de una cadena que genera valor agregado, empleo y actividad industrial, transformando cartón y papel recuperados en productos que vuelven al mercado convertidos en insumos para la producción regional.






