Créditos en dólares para todas las empresas: todo lo que hay que saber sobre la nueva medida

El Gobierno ampliará el acceso al financiamiento en moneda extranjera, hasta ahora concentrado en compañías vinculadas con la generación de divisas. Habrá límites para los bancos, mayores exigencias de capital y evaluaciones especiales sobre el riesgo cambiario.

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Todas las empresas podrán acceder a créditos bancarios en dólares, aunque no sean exportadoras ni tengan ingresos vinculados con el comercio exterior. La flexibilización anunciada por el Gobierno estará acompañada por una serie de restricciones destinadas a reducir los riesgos para el sistema financiero.

La medida alcanzará a personas jurídicas, pero no incluirá a personas humanas. Hasta el momento, los bancos podían destinar sus depósitos en moneda extranjera principalmente a financiar exportaciones, actividades relacionadas o empresas respaldadas por firmas generadoras de divisas.

El cambio ampliará ese universo y permitirá que compañías de distintos sectores puedan solicitar préstamos en dólares. Sin embargo, el acceso efectivo dependerá del análisis crediticio realizado por cada entidad y de la capacidad de la empresa para afrontar una eventual suba del tipo de cambio.

¿Qué empresas podrán solicitar los créditos?

La modificación permitirá que empresas que generan sus ingresos en pesos también puedan acceder al financiamiento en dólares.

Entre los sectores que habían solicitado una mayor flexibilidad se encuentran la construcción y la industria automotriz, según explicó el ministro de Economía, Luis Caputo. La posibilidad también se extenderá a compañías pertenecientes a otras actividades.

Esto no significa que los préstamos serán otorgados automáticamente. Cada banco deberá evaluar la situación financiera del solicitante, su capacidad de pago y el riesgo que implicaría una variación del dólar durante la vigencia del crédito.

¿Cuál será el límite para los bancos?

Las financiaciones destinadas a clientes que no estaban contemplados por la regulación anterior no podrán superar, en conjunto, el equivalente al 15% de los depósitos en dólares de cada entidad financiera.

El límite no se aplicará individualmente a cada empresa, sino al volumen total de préstamos que cada banco podrá otorgar bajo el nuevo régimen.

La restricción busca evitar una exposición excesiva del sistema financiero frente a compañías que asumirán deudas en dólares, pero que podrían generar sus ingresos principalmente en pesos.

¿Qué controles tendrán estas operaciones?

El Banco Central anticipó que los nuevos créditos quedarán sujetos a un tratamiento prudencial más exigente que el aplicado a otras financiaciones comparables.

Los bancos deberán cumplir con tres condiciones principales:

  • El requisito de capital mínimo será equivalente al 125% del exigido para otros préstamos con características similares.
  • Para calcular los límites de exposición crediticia, cada financiamiento computará por 1,25 veces su valor.
  • Las entidades deberán analizar la capacidad de pago de las empresas frente a diferentes escenarios de variación del tipo de cambio.

Con estas disposiciones, el Banco Central busca limitar el riesgo de descalce: una situación que se produce cuando una compañía se endeuda en dólares, pero obtiene la mayor parte de sus ingresos en pesos.

¿Los dólares podrán utilizarse directamente?

Se mantendrá la obligación de liquidar los préstamos en el mercado oficial de cambios. En otras palabras, la empresa que reciba el crédito deberá vender las divisas y convertirlas en pesos.

Desde el Gobierno esperan que estas operaciones generen una oferta adicional de dólares en el mercado cambiario.

La disposición alcanzará a los créditos otorgados con fondos provenientes de depósitos bancarios en moneda extranjera. No reemplazará ni excluirá los regímenes vigentes para préstamos financiados por los bancos mediante el mercado de capitales.

¿Cuál es el objetivo de la medida?

La intención oficial es ampliar la oferta de financiamiento disponible para la inversión privada, en un contexto marcado por las elevadas tasas de interés en pesos.

Caputo sostuvo que los créditos en dólares otorgados por el sistema financiero crecieron desde USD 3.700 millones hasta USD 24.700 millones, mientras que los depósitos en esa moneda se encuentran en niveles récord.

Según el ministro, la medida puede ofrecerles a las empresas una alternativa a los préstamos en pesos y generar una mayor competencia entre las opciones disponibles.

“Va a ser bien recibida por las industrias y por el sistema financiero”, afirmó el funcionario, quien proyectó que la ampliación contribuirá a generar empleo y reactivar la actividad económica.

El plan para movilizar los “dólares del colchón”

La decisión también forma parte de la estrategia oficial para incentivar el ingreso al sistema financiero de los dólares que permanecen fuera de los bancos.

“Si los dólares salen del colchón y van a un banco, pero no hay capacidad prestable, cualquier persona va a tener menos incentivos a sacar los dólares del colchón”, argumentó Caputo.

La perspectiva del Gobierno es que, si los bancos pueden prestar una mayor proporción de esos recursos, también estarán en condiciones de ofrecer mejores rendimientos a los depositantes.

El Banco Central considera que canalizar el ahorro doméstico en moneda extranjera hacia el crédito puede impulsar la inversión, la productividad y el empleo, además de reducir la dependencia del financiamiento externo.

¿Qué riesgo deben considerar las empresas?

El principal punto de atención será el riesgo cambiario. Una empresa que factura en pesos, pero toma una deuda en dólares, puede sufrir un incremento significativo de su carga financiera si aumenta el tipo de cambio.

Por ese motivo, una tasa en dólares más baja que la ofrecida para un préstamo en pesos no necesariamente implica un financiamiento más económico. La conveniencia dependerá de la evolución del dólar, el plazo, el destino de los fondos y la capacidad de la compañía para generar ingresos o cobertura en moneda extranjera.

La flexibilización abre una nueva alternativa para las empresas, pero cada operación deberá ser evaluada considerando no solo la tasa de interés, sino también el posible impacto de una devaluación sobre las cuotas y el capital adeudado.

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