Villa María |

viernes 19, agosto 2022
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Crearon una startup que puso fin a la burocracia entre campos y municipios

Diego Ponce es un villamariense que desarrolló Agrohub, una plataforma que se encarga de hacer más fácil la aplicación de agroquímicos en campos del periurbano. Esta AgTech se encuentra en plena expansión y su historia es un ejemplo de constancia.

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La historia emprendedora de Diego Ponce y Agrohub puede ser un ejemplo en muchos aspectos.

De que no hay edad para emprender, ya que Diego actualmente tiene 41 años. De perseverancia, por el tiempo que pasó insistiendo, sin poder avanzar, para materializar su idea.

O de que cambiar de rumbo en un proyecto puede ser positivo. Entre otras cosas.

Hoy, es una startup tecnológica valuada en más de 2,5 millones de dólares en poco más de un año de vida, que se encarga de hacer más fácil la aplicación de agroquímicos en el periurbano.

Pero, para llegar a este presente con más de 30 municipios adheridos y unos 300 clientes -que son productores con lotes cercanos a las ciudades-, tuvo un camino intenso.

El villamariense cuenta con dos socios y 12 empleados divididos entre Marcos Juárez, donde están las oficinas de desarrollo, y Villa María, donde está el equipo de venta

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Desde el 2007, Diego trabajó en una empresa familiar dedicada a sistemas de seguridad y videocámaras. Empezó acomodando cables, y terminó al frente del negocio cuya dependencia en su figura se hizo cada vez más profunda.

Este ingeniero en Telecomunicaciones, que se radicó en Marcos Juárez y formó allí su familia, sintió allá por el 2018 que necesitaba otra cosa.

“Donde estaba no se podía innovar. Y me propuse empezar a hacer algo de todo lo que sabía, entre eso, programar”, recordó.

La perseverancia de Diego, ante una idea que no lograba materializar, le permitieron hoy tener su empresa en marcha.

Así es que se le ocurrió hacer un sistema para el agro. Armó el modelo de negocio, y se encontró con que “no teníamos plata, ni networking, que en ese momento no sabía ni que se llamaba así”.

“¿Cómo hago una empresa sin plata y sin contactos? Salí a pedir plata. Yo sabía que quería formar una empresa que no dependiera solo de mí. Y si me ponía a codificar de cero, iba a depender de mí. Entonces necesitaba plata. Pedí a mis cercanos, clientes, pero no convencí a nadie”, contó entre risas.

En principio, pensó en desarrollar un sistema de gestión para el agro. Una especie de ingeniero virtual que fuera amplio y abarcara muchos aspectos de la actividad. Entrevistó a productores de la zona y sumó a dos socios: Carlos Massari y Marianela Bonino.

“Luego de un stand by” se asoció con una empresa de Rosario para empezar. “Pero no fue una buena experiencia, duró un mes la sociedad”, comentó. Esto, lejos de significar un golpe, lo empujó hacia adelante.

“Después de la última discusión entre las partes, y la disolución, llegué a Marcos Juárez y esa noche no dormí. Agarré la computadora y me puse a programar. De ahí en adelante, estuve 4 meses programando hasta las 4 de la mañana haciendo la base del proyecto; durmiendo dos horas porque el tiempo que me demandaba el negocio”, graficó.

Pese a ese empuje, reconoció, el proyecto cayó en un impase de 9 meses. “No pasaba nada, no conseguíamos recursos”, apuntó.

“Después de un tiempo se me ocurre contactar por Twitter a Luciano Nicora, un referente emprendedor que, además, es vicepresidente de Endeavor. Me respondió a los 30 segundos. Me pidió el número de teléfono, y me pidió que le mande un video de 1 minuto con mi idea”, subrayó.

A raíz de esto, ingresó a un grupo de Whats App donde había más de 250 emprendedores “que estaban todos en la misma”.

Es por esa vía que da con la Agencia Córdoba Innovar y Emprender, quienes lo invitaron a presentar el proyecto ante inversores. “No prosperó en ese momento”, indicó, demostrando una vez más que no bajar los brazos es una de sus virtudes.

¿Cuántos, a esta altura, ya hubieran abandonado la idea?

“A los seis meses nos llamaron avisando que había un programa en el que podíamos entrar, que es el Fondo de Coinversión, donde por cada peso que conseguís que ponga un privado, el estado pone otro”, repasó.

Agrohub tiene oficinas en Marcos Juárez y el equipo de ventas en Villa María. Son 15 personas en el equipo.

“Se alinearon los planetas”.

En ese momento, contó Diego entre risas, “parece que se alinearon los planetas”.

“Un cliente de la otra empresa entró un día al negocio, me preguntó como venía con el proyecto, le conté que estaba medio planchado, que no conseguíamos la plata para arrancar y me dijo que él iba a invertir”, enfatizó.

Plena pandemia, se comunicó con la Agencia y avisó que había conseguido el inversor: “Teníamos 10 días antes de que cierre la convocatoria para hacer una SAS, inscripciones, presentar papales y demás”.

Finalmente, fueron elegidos entre 10 proyectos que se presentaron y, graficó, “hasta ese momento era solo una idea con una base hecha por mí, pero nada más”.

De esa forma, consiguió el dinero para poner en marcha algo que, durante un par de años, había estado dando vueltas por su cabeza y su computadora.

“Contraté la primera empleada. Luego sumamos otro programador, pero seguíamos fuera de foco”, reconoció.

Dentro del mismo programa estatal, tuvieron que elegir una institución de mentoreo y optaron por Endeavor.

Eso, les dio la posibilidad de tener reuniones periódicas con importantes empresarios y CEOs que les fueron dando feedback y opiniones sobre el proyecto.

Eso nos permitió encontrar definitivamente nuestro foco. Llevó unos seis meses, y decidimos ser una AgTech que apunte al cuidado de la salud de las personas mejorando la aplicación de fitosanitarios en el periurbano”, dijo casi a modo de definición de AgroHub.

La startup tiene convenios firmados con varias universidades y entidades, como el INTA.

En marcha

Agrohub digitalizó todo un proceso que era burocrático y que permite que hoy los municipios puedan, con una sola persona, hacer todo el control de los campos del periurbano.

“De hecho, ya no se le llama control, es trazabilidad”, explicó el CEO de esta startup, quien insistió en que “esto antes generaba un choque entre las partes, hoy sacan un celular y listo”.

“Era algo que se hacía en papel, sellos, carpetas, con mucha suerte un Excel. A nivel país no hay algo como Agrohub”, destacó.

Actualmente, tienen abierta una nueva ronda de inversión. Ya fueron apoyados por cinco inversores ángeles de Córdoba en el inicio. “Todo pensado para crecer de manera rápida”, sostuvo.

Están enfocados en vender en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Mendoza, mientras siguen mejorando el producto: “Empezamos a trabajar con inteligencia artificial para que se reduzca el impacto ambiental en la aplicación de agroquímicos”.

“Aprendí que no hay imposibles, tenés que ponerle pilas. Y no existe el ´no sé´”, reflexionó el villamariense luego de contar toda esta historia y reconocer que “el crecimiento está siendo rápido”.

Pero, además, con muchísimo esfuerzo.

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