El dulce de leche argentino continúa ampliando su presencia en el mercado internacional, impulsado por empresas que buscan nuevos destinos comerciales, desarrollan productos y aprovechan el reconocimiento gastronómico de uno de los alimentos más representativos del país.
Durante el primer bimestre de 2026, las exportaciones de dulce de leche crecieron un 48% en volumen respecto del mismo período del año anterior, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
El desempeño se produjo en un contexto de expansión de las ventas externas de la agroindustria. En esos mismos dos meses, el complejo lácteo argentino registró un incremento del 19% en los volúmenes exportados.
La tendencia también se reflejó en los resultados generales del sector: entre enero y julio de 2026, las exportaciones de productos lácteos alcanzaron los US$ 987 millones, con un crecimiento interanual del 18% en valor.
Según un informe publicado por el medio especializado eDairyNews, el dulce de leche argentino gana terreno en distintos continentes, aunque todavía enfrenta el desafío de transformar su reconocimiento gastronómico en una mayor participación dentro del comercio internacional.
Qué empresas argentinas exportan dulce de leche
Entre las compañías que desarrollaron mercados internacionales se encuentran San Ignacio, La Serenísima, Vacalin y Manfrey, además de otras industrias regionales que buscan diversificar sus destinos comerciales.
San Ignacio, empresa originaria de Santa Fe, comenzó a exportar dulce de leche en 1978 y logró ingresar a mercados como Estados Unidos, Canadá, España, Israel y Japón. Durante 2026, la compañía pasó a manos del grupo mexicano MIYM, en el marco de un proceso de expansión dentro del sector lácteo argentino.
Otra de las firmas con participación en este negocio es Vacalin, que desarrolló una oferta orientada tanto al consumo familiar como a la provisión de ingredientes para otras industrias alimentarias.
La empresa cuenta con más de 45 fórmulas de dulce de leche, adaptadas a las necesidades de fabricantes de alfajores, helados, chocolates y productos de panificación.
En Córdoba, Manfrey también integra el grupo de empresas lácteas con experiencia exportadora, lo que refleja la participación de las industrias regionales en la comercialización internacional del producto.
Por su parte, la santafesina El Rosquinense, que cumple 50 años en 2026, produce entre 700 y 800 toneladas mensuales de dulce de leche. La compañía ya comercializa sus productos en Brasil y Bolivia, mientras analiza nuevas oportunidades en Paraguay y Colombia.
Chile, Brasil y Estados Unidos, entre los principales mercados
La expansión internacional del dulce de leche argentino encuentra oportunidades tanto en países vecinos como en mercados más alejados.
Chile y Brasil figuran entre los destinos más relevantes, favorecidos por la cercanía geográfica y el conocimiento que tienen sus consumidores sobre el producto.
Estados Unidos también representa un mercado de interés, especialmente por la demanda de comunidades latinoamericanas, establecimientos gastronómicos, heladerías y comercios especializados.
A estos destinos se suman países como España, Canadá, Israel y Japón, donde distintas empresas argentinas lograron introducir sus productos.
Sin embargo, las estrategias de comercialización varían según cada mercado. Mientras en América Latina el dulce de leche es ampliamente conocido, en otros destinos su inserción requiere desarrollar canales específicos y promover sus aplicaciones gastronómicas.
Del clásico a los nuevos sabores: la innovación como estrategia comercial
La diversificación de productos aparece como otra herramienta para ampliar las oportunidades de negocio.
Aunque el dulce de leche tradicional concentra buena parte del consumo, algunas empresas comenzaron a desarrollar alternativas con diferentes sabores y presentaciones.
Un ejemplo es Milagros del Sol, una pyme familiar bonaerense que elaboró 15 variedades de dulce de leche, entre ellas opciones con ron, frutos rojos, pistacho, chocolate y mango.
También incorporó combinaciones con café, menta, limón y marroc, buscando diferenciar su oferta dentro de una categoría históricamente asociada a un único sabor.
Estas innovaciones permiten explorar nuevos segmentos de consumidores y desarrollar productos de mayor valor agregado, aunque su potencial exportador dependerá de la aceptación y las condiciones comerciales de cada destino.
Un producto que también impulsa a otras industrias
Más allá del consumo directo, el dulce de leche constituye un insumo fundamental para diferentes actividades de la industria alimentaria argentina.
Según estimaciones difundidas por Vacalin, en el país se elaboran alrededor de 14 millones de alfajores por día y aproximadamente nueve de cada diez contienen dulce de leche.
Su utilización también se extiende a la elaboración de helados, chocolates, tortas, panificados y otros productos industriales.
Esta diversidad de aplicaciones genera oportunidades comerciales para fabricantes que desarrollan fórmulas específicas según la consistencia, textura y características requeridas por sus clientes.
De esta manera, el dulce de leche puede llegar a los mercados externos tanto como producto terminado como en calidad de ingrediente para otras industrias.
Entre los 30 mejores postres del mundo
El reconocimiento internacional también se refleja en las clasificaciones gastronómicas.
En los TasteAtlas Awards 2025/2026, el dulce de leche argentino ocupó el puesto 27 entre los 100 mejores postres del mundo, con una calificación de 4,30 puntos.
En ese listado quedó por encima del tiramisú italiano, ubicado en el puesto 28, mientras que los alfajores argentinos alcanzaron la posición 62.
La distinción contribuye a la visibilidad internacional del producto, aunque para las empresas el principal desafío consiste en convertir ese reconocimiento en oportunidades comerciales concretas.
Para lograrlo, la industria debe afrontar cuestiones vinculadas con habilitaciones sanitarias, logística, adaptación de envases, etiquetado y apertura de nuevos canales de distribución.
En ese escenario, el crecimiento exportador, la innovación y la diversificación de mercados aparecen como tres factores centrales para ampliar la presencia del dulce de leche argentino en el mundo.






