La industria argentina arrancó 2026 con señales de debilidad. Según el último informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) se ubicó en 36,5 puntos en enero, un valor muy por debajo del nivel de 50 que marca el límite entre crecimiento y contracción.
El indicador no sólo permanece en zona negativa, sino que además profundizó su caída respecto del trimestre anterior y del mismo período del año pasado, reflejando un deterioro en el clima de negocios del sector.
El relevamiento se realizó entre el 2 y el 16 de febrero y contó con la participación de 644 empresas industriales de diferentes tamaños, sectores y regiones, en conjunto con entidades sectoriales como ADIMRA y FISFE.
Producción y ventas internas, las variables más afectadas
Entre los principales datos del informe aparece el fuerte retroceso en la actividad productiva.
Más de la mitad de las empresas (53,3%) registró una caída en su nivel de producción en comparación con el promedio del último trimestre de 2025, mientras que apenas un 13% informó incrementos.
El panorama fue similar —e incluso más complejo— en materia de ventas en el mercado interno. El 54,7% de las compañías reportó bajas en sus ventas, una de las cifras más elevadas de toda la serie histórica del estudio.
Estos resultados reflejan el impacto que tiene la debilidad del consumo sobre el entramado industrial.
Impacto en el empleo industrial
El mercado laboral también mostró señales de ajuste.
Durante enero, el 22,2% de las empresas redujo su dotación de personal. Entre las compañías que achicaron sus plantillas, la mitad recurrió directamente a despidos, mientras que otras optaron por mecanismos como la reducción de turnos o la aplicación de suspensiones.
De cara a los próximos doce meses, el panorama continúa siendo cauteloso: el 26% de las firmas anticipa nuevas reducciones de personal, frente a un 19,4% que prevé incorporar trabajadores.
Las PyMES sienten con más fuerza la caída
El informe también muestra que las micro y pequeñas empresas fueron las más afectadas en términos de producción y ventas, con indicadores más negativos que los observados en compañías medianas y grandes.
Esto se explica, en parte, por su menor capacidad para absorber caídas de demanda o reorganizar costos frente a contextos económicos adversos.
Sin embargo, en materia de empleo el impacto fue más fuerte entre empresas de mayor tamaño, donde las posibilidades de ajuste por otras vías suelen ser más limitadas.
Todos los sectores industriales en contracción
El estudio muestra que ningún sector industrial logró ubicarse en zona de expansión.
Las caídas más pronunciadas se registraron en textiles, papel y madera y confecciones, cuero y calzado, actividades particularmente sensibles a la evolución del consumo.
Otros rubros como metalmecánica, alimentos y bebidas y productos químicos mostraron un desempeño relativamente mejor, aunque también permanecieron por debajo del umbral de crecimiento.
Dificultades financieras y atrasos en pagos
La presión financiera también aparece como un factor relevante.
Casi la mitad de las empresas (45,6%) reconoció haber tenido dificultades para cumplir con alguno de sus compromisos de pago, ya sea salarios, proveedores, servicios o impuestos.
Los mayores problemas se concentraron en las obligaciones impositivas y los pagos a proveedores, mientras que una parte de las compañías debió afrontar intereses adicionales o recurrir a financiamiento de corto plazo para sostener su operatoria.
Preocupación por la demanda y por las importaciones
Cuando se consulta a las empresas por sus principales desafíos, la respuesta más repetida es clara: la caída de la demanda interna.
Casi el 46% de las firmas identifica al consumo debilitado como su mayor preocupación, seguido por el aumento de costos operativos.
En tercer lugar aparece un factor que ganó peso en los últimos meses: la competencia con productos importados, una inquietud que comenzó a crecer en paralelo con la mayor apertura comercial y el nuevo escenario cambiario.
Capacidad instalada y expectativas moderadas
La utilización de la capacidad instalada promedió apenas el 52% en enero, un nivel que refleja el amplio margen ocioso que atraviesa la industria.
Más de siete de cada diez empresas operaron por debajo de su nivel considerado óptimo, y la mayoría estima que recién podría alcanzar ese umbral hacia la segunda mitad de 2026.
En cuanto a las expectativas, si bien aún predominan las proyecciones positivas a un año, el optimismo se moderó respecto del relevamiento anterior, tanto en la situación de las empresas como en la evolución de la economía y de cada sector industrial.
El diagnóstico que surge del informe es claro: la industria transita un inicio de año desafiante, con señales de debilidad en producción, ventas y empleo, mientras el sector espera una recuperación gradual hacia la segunda mitad del año.







