Pizza de gran tamaño, por porción, receta estilo neoyorquino y una estética que remite directo a Manhattan.
Esa es la base de New York Pizza, un proyecto gastronómico que busca diferenciarse en Villa María con una propuesta poco habitual para el mercado local.
Detrás del emprendimiento está Jorge Brancato, cocinero y empresario gastronómico, quien decidió apostar por un producto que combina identidad, técnica y experiencia.
Si bien se trata de pizza, la propuesta se aleja de lo tradicional: sabores distintos, tamaño fuera de escala y un formato pensado para compartir.
En sus inicios, el proyecto funcionó en un espacio reducido, enfocado exclusivamente en delivery y take away. Esa primera etapa fue clave para validar el producto y medir la respuesta del público. La aceptación fue inmediata y el boca en boca hizo el resto.

Ese recorrido derivó, meses después, en la apertura de un local mucho más amplio sobre avenida Dante Alighieri 127, una de las zonas gastronómicas de mayor crecimiento en la ciudad. Allí, New York Pizza dio un salto de escala y amplió su propuesta sin perder su eje principal.
En esta nueva etapa del proyecto, Brancato decidió asociarse con Franco Ro, chef y empresario gastronómico con trayectoria en la ciudad.
La elección del lugar no fue casual. La avenida se consolidó como un corredor gastronómico en expansión y el espacio permitió construir una experiencia integral. “La ubicación ayuda, pero siempre creemos que el éxito depende de la propuesta. Podés tener el mejor lugar, pero si el producto no acompaña, no funciona”, sostuvo Brancato.
Una pizza que se sale de lo habitual
El corazón del proyecto sigue siendo la pizza. De estilo New York, cada unidad tiene 50 centímetros de diámetro y lleva 1 kilo de muzzarella; se divide en seis porciones pensadas para compartir.
El tamaño es uno de los rasgos que más sorprende a quienes llegan por primera vez, al punto de que en algunos casos la pizza ocupa casi toda la mesa.
Si bien la receta respeta la base tradicional neoyorquina, Brancato realizó ajustes para adaptarla al paladar local. La masa no es ultrafina como en su versión original, sino que busca un punto intermedio entre flexibilidad y estructura, manteniendo la identidad del producto.
La carta incluye opciones clásicas como muzzarella y pepperoni, junto a variedades más elaboradas con carnes y combinaciones menos habituales. Todas las masas se producen a diario en el local, al igual que las salsas y los postres.
Mucho más que pizza
Con el nuevo espacio, la propuesta se amplió. Hoy el local funciona desde la mañana e incorpora desayunos y meriendas con bagels, pancakes, donas, muffins y una carta de cafetería con opciones frías y calientes.

Al mediodía y por la noche, además de la pizza, se sumaron hamburguesas de estilo americano y sándwiches típicos de la cocina neoyorquina, como el Philly cheesesteak, el pollo frito y el pastrami, un producto poco habitual en la ciudad. También se incorporaron guarniciones y platos para compartir, siempre bajo el mismo concepto.
“No queríamos que nada desentone. Todo acompaña al producto principal, que sigue siendo la pizza”, explicó Brancato.
Producción propia y trabajo en equipo
Uno de los pilares del proyecto es la elaboración artesanal. La producción es diaria y se realiza íntegramente en el local, desde las masas hasta los postres, incluidos los cheesecakes, otro clásico de la gastronomía estadounidense.
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Actualmente, el equipo está conformado por unas 12 personas entre cocina y atención al público. La operación combina salón y delivery, con un volumen que en fines de semana puede alcanzar entre 80 y 100 pizzas por noche, una cifra significativa si se tiene en cuenta el tamaño del producto.
Un proyecto en consolidación
A pocos meses de la mudanza, el balance es positivo. La repetición de clientes y el crecimiento del boca en boca marcan que la propuesta empieza a consolidarse dentro del mapa gastronómico local.
“Cuando ves que la gente vuelve, sabés que el producto funciona. Después es seguir ajustando, mantener la calidad y reinventarse”, concluyó Brancato.
Con una identidad clara, un producto distintivo y una ubicación estratégica, New York Pizza busca afianzarse como una referencia para quienes eligen salir a comer algo diferente en Villa María.







