Dos científicas de Villa María crean una startup para combatir una de las mayores amenazas para la salud mundial

Investigadoras del CONICET y la Universidad Nacional de Villa María desarrollaron una tecnología que busca potenciar antibióticos existentes frente a bacterias resistentes. La iniciativa ya recibió una inversión de 250.000 dólares y dio origen a Resistia.

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La resistencia a los antibióticos se convirtió en una de las mayores amenazas para la salud pública global. En ese escenario, dos investigadoras de Villa María trabajan en una tecnología que podría abrir un nuevo camino para enfrentar infecciones que hoy resultan extremadamente difíciles de tratar.

Se trata de Paula Isaac, doctora en Ciencias Biológicas, y Laura Breser, doctora en Ciencias Químicas, ambas investigadoras del CONICET en el Instituto Multidisciplinario de Investigación y Transferencia Agroalimentaria y Biotecnológica de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).

Luego de años de investigación, las científicas crearon Resistia, una startup biotecnológica que busca rediseñar las terapias antimicrobianas existentes para hacerlas más efectivas frente a bacterias resistentes.

El proyecto fue creado junto con Ignacio Massone, exgerente de Marketing de la farmacéutica GSK, y recibió en septiembre del año pasado una inversión de 250.000 dólares por parte del fondo GRIDX.

Una amenaza que podría superar al cáncer

El desafío que busca abordar la empresa es de escala global. La resistencia antimicrobiana ya representa una crisis de salud pública y las proyecciones advierten que, si la tendencia continúa, hacia 2050 podría provocar más de 10 millones de muertes anuales.

El problema no se limita a determinadas infecciones. La pérdida de efectividad de los antibióticos también pone en riesgo cirugías, trasplantes y tratamientos oncológicos que dependen de estos medicamentos para prevenir y combatir infecciones.

En este contexto aparecen los llamados biofilms, comunidades de bacterias que forman estructuras capaces de actuar como una barrera frente a los tratamientos.

“Los biofilms son comunidades estructuradas que funcionan como fortalezas y que vuelven a las bacterias hasta mil veces más difíciles de eliminar. Están detrás de casi el 80% de las infecciones crónicas que no responden a los tratamientos disponibles. Ahí identificamos la oportunidad: para enfrentar la resistencia, hay que desarmar las estructuras que protegen a las bacterias”, explicó Isaac a Clarin.

Estas estructuras están asociadas a infecciones vinculadas con dispositivos médicos implantables, heridas crónicas y enfermedades respiratorias persistentes, entre otras problemáticas.

La estrategia: potenciar los antibióticos que ya existen

Las investigaciones desarrolladas en Villa María avanzan sobre dos estrategias complementarias.

“Por un lado, los mecanismos genéticos que vuelven a las bacterias resistentes a los antibióticos. Por otro, cómo esas bacterias se protegen formando biofilms, que actúan como un escudo frente a los tratamientos”, indicó Isaac.

La combinación de ambos enfoques permitió identificar una nueva posibilidad. En lugar de desarrollar nuevos antibióticos, Resistia busca desarmar las estructuras que protegen a las bacterias y potenciar así la acción de medicamentos que ya existen.

La tecnología se inspira en un fenómeno natural observado en tejidos sanos.

“Estudiamos cómo ciertas bacterias beneficiosas compiten con microorganismos potencialmente patógenos e identificamos compuestos capaces de interferir con la formación y estabilidad de los biofilms”, explicó Breser.

Según la investigadora, la propuesta se diferencia de otras alternativas porque no apunta solamente a provocar una ruptura parcial.

“Nuestra combinación busca desarmar la estructura completa y potenciar la acción de antibióticos que hoy se consideran obsoletos”, sostuvo.

Resultados alentadores

El desarrollo ya alcanzó resultados concretos tanto en modelos animales como en ensayos de laboratorio.

“Contamos con una prueba de concepto in vivo en un modelo de infección animal, en el que nuestra combinación incrementó tres veces la efectividad del antibiótico convencional”, detalló Breser.

Además, realizaron ensayos in vitro contra Pseudomonas aeruginosa multirresistente, una de las bacterias consideradas más problemáticas, utilizando muestras aisladas de pacientes reales.

“En ese contexto, nuestra solución logró eliminar más del 90% del biofilm y reducir significativamente las concentraciones de antibióticos necesarias”, afirmó la científica.

La iniciativa todavía se encuentra en una etapa previa a los estudios preclínicos formales, pero sus impulsores ya proyectan un desarrollo que podría ir mucho más allá de un único tratamiento.

Una plataforma con potencial para múltiples aplicaciones

La estrategia de Resistia no consiste en desarrollar solamente un producto.

“Pensamos a Resistia como una plataforma tecnológica. Avanzamos con nuestros primeros candidatos terapéuticos, pero la misma base podría generar múltiples aplicaciones para distintas infecciones asociadas a biofilms”, explicó Massone.

Esa flexibilidad también abre diferentes alternativas para el modelo de negocios. La startup evalúa tanto licenciar sus tecnologías o candidatos a compañías farmacéuticas en etapas de validación como continuar el desarrollo propio hasta instancias más avanzadas.

Para Matías Peire, socio gerente del fondo GRIDX, este tipo de emprendimientos representa una oportunidad para transformar el conocimiento científico producido en la región en soluciones con impacto global.

“La salud global enfrenta grandes desafíos, crecimiento de enfermedades crónicas, una población envejecida y la necesidad de coberturas más amplias y profundas. El conocimiento científico producido en la Argentina y en América Latina presenta un gran potencial para transformar estas problemáticas”, afirmó.

Desde laboratorios científicos de Villa María, ese potencial comienza a tomar forma empresarial. Una investigación desarrollada durante años en la ciudad dio origen a una startup que ahora busca convertir conocimiento científico argentino en una herramienta para enfrentar uno de los mayores desafíos de la medicina moderna.

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