Villa María |

lunes 03, octubre 2022
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¿Cómo se forjó la empresa detrás de uno de los mejores alfajores de maicena del mundo?

MC empezó como un emprendimiento de los hermanos Romina y Flavio Bombrezzi que desde Villa María fue escalando. Pero, al mismo tiempo, se fueron encontrando con dificultades que no sabían sortear: Buscaron asesoría, tomaron decisiones y se rodearon de gente para encaminar su rumbo.

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Hace dos días que MC es noticia en todo el país. La empresa familiar de Villa María consiguió el segundo puesto en la categoría “Alfajor de Maicena” en el mundial de alfajores.

Desde Mundo Empresas nos propusimos conocer quiénes hay detrás de esta firma, cómo piensan, cómo evolucionaron su negocio y qué tuvieron que atravesar para estar hoy consolidados y llenos de proyectos a futuro.

Flavio y Romina Bomprezzi son los hermanos que hace 14 años iniciaron el emprendimiento. Él, vendedor; ella, con una mano especial para la repostería.

Pero, el alfajor de maicena es un producto que muchos en nuestras casas podemos elaborar y cuyos ingredientes están al alcance de alguna góndola. Entonces, ¿cómo hicieron para diferenciarse e imponerse en el mercado?

“Creo que lo que ayudó a mantenernos es no bajar la calidad de lo que hacemos, quien lo comió hace 15 años y lo come ahora, siente que es el mismo producto”, comenzó a explicar Romina.

A esto, le sumó que “también es importante haber hecho las cosas como a uno le gusta comerlas, por ejemplo, con mucho dulce de leche”.

La casi (le falta solo la tesis) Ingeniera en Alimentos dijo que en esos factores hacen especial hincapié, más allá de que el proceso de producir a mayor escala puede implicar tener que hacer algunos cambios.

Flavio consideró que fue fundamental “creer en el producto, estábamos convencidos de que esto iba a andar”.

Entre ambos, coincidieron en que hacerlo juntos fue la mejor decisión.

“Podés tener el mejor producto, pero no saber venderlo; o vender, pero si el producto no es bueno no te vuelven a comprar, esto funcionó porque cada uno se concentró en lo que sabe y le gusta hacer”, destacó Romina.

Conocer las limitaciones y rodearse para crecer

El negocio fue creciendo, todos los espacios físicos que utilizaban, que eran las viviendas en donde vivían, les fueron quedando chicos, y año a año veían que su proyecto funcionaba.

-¿Cómo fue el paso de empezar a transformarse en una empresa?

Flavio: “Se fue dando de a poco, pero el paso grande fue haber acudido a una consultora para que nos asesore. Una vez me fui a pescar con mis amigos, uno de ellos tiene su empresa, y hablábamos de los negocios, y al escucharlo volví con un signo de pregunta grande: Cuánto estamos ganando por cada producto, qué costos tenemos, qué desperdicio, qué rentabilidad… Cuando esto fue tomando otra perspectiva, otra escala, empezamos a hacer agua”.

Los hermanos con el mejor alfajor de maicena del país (el ganador del mundial, se elabora en Canadá).

En ese momento, a unos siete años de haber iniciado, fue que acudieron a la consultora Poncio Consultores Asociados: “Eso fue un antes y un después”.

Ninguno de los hermanos tuvo dudas de que saber reconocer sus limitaciones y buscar asesoría fue fundamental.

“Ellos aportaron en la empresa lo que nosotros no teníamos, que eran conocimientos en la administración y gestión”, explicó Romina.

Flavio ponderó que “eso nos permitió dar un salto de calidad” y recordó que tras el diagnóstico inicial les arrojaron dos grandes conceptos: “Nos dijeron que, si seguíamos así, en dos años nos fundíamos. Y que, si queríamos crecer, teníamos que mudarnos”.

Con este acompañamiento, los hermanos fueron evolucionando como negocio. “Hace cinco años atrás no teníamos computadora. Hoy tenemos un área administrativa”, rieron.

De todas maneras, pasaron por momentos en los que pusieron en duda la continuidad de MC.

Romina contó que varias veces ambos dijeron “no quiero seguir más” cuando algunas complicaciones económicas y compromisos asumidos no lograban cubrirse.

“De esto no hace mucho, harán unos tres años. Hacíamos todo por intuición, hoy, en cambio logramos planificar, recién ahora podemos decir que estamos tranquilos”, confesó Flavio.

Claramente, la perseverancia ha sido una característica distintiva de los hermanos y un factor fundamental para que esta empresa hoy esté celebrando un logro tan importante como ser los creadores del mejor alfajor de maicena del país.

El local comercial y centro logístico, en barrio Ameghino. A pocos metros está ubicada la fábrica.

Encarar cambios, aceptar concejos, rodearse de gente que “sabe más que uno” han sido otras aristas claves de MC.

Lo que viene

“Hoy estamos al 25% de donde queremos estar”, confirmó Romina cuando se le pregunta sobre los planes a futuro.

Desde hace algunos meses, se han enfocado en cómo abordar el proceso de crecimiento a corto y mediano plazo.

En ese sentido, aseguraron que una de las intenciones en seguir expandiéndose por la provincia de Córdoba.

Actualmente, sus más de 60 productos se venden en un radio de 130 kilómetros de Villa María y apuestan a incrementar el número de vendedores e incluso abrir distribuidoras. Hoy unas 40 personas trabajan directa e indirectamente en MC.

Por otra parte, otro gran objetivo es encarar la construcción de una fábrica propia. “Si tenemos pensado seguir creciendo, el paso siguiente es armar nuestra fábrica porque donde estamos nos queda chico”, cerraron.

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