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Villa María |

sábado 20, julio 2024
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Zup! Coloreables: Las emprendedoras que hicieron del arte su trabajo

Con creatividad y rememorando a "¿Dónde está Wally?", dos jóvenes idearon un emprendimiento que busca llenar de colores el día a día. Desde libros hasta tazas que pueden ser pintadas infinitamente, la innovación es permanente en este proyecto.

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Con la intención de rememorar a ¿Dónde está Wally? y destacar el arte local, Rocío Vanerio y María O’Dwyer emprendieron y crearon Zup! Coloreables.

El proyecto nacido en Villa María busca hacer del arte un negocio, con juegos de búsqueda y diferentes artículos para colorear.

Con distintos modelos de libros, láminas y tazas, las jóvenes ofrecen dibujos originales que, además de poder ser pintados, invitan a descifrar juegos y entretener al mismo tiempo.

Zup! surgió hace tres años cuando las emprendedoras decidieron combinar sus habilidades en un proyecto propio. María es ilustradora y comunicadora social, en tanto Rocío se desempeña como profesora de lengua y literatura y, durante la pandemia, se especializó en marketing digital.

“Fueron mis ganas de dibujar y de hacer algunas cuestiones coloreables lo que me llevó a pensar en este proyecto, además mis amigos y amigas me motivaron”, contó O’Dwyer.

En ese sentido, agregó: “También fue un poco volver a la infancia, tengo un libro de Buscando a Wally que está dedicado a mí y hasta el día de hoy me emociona al verlo. Otro producto fue la revista Anteojitos y el deseo de hacer juegos de búsqueda”.  

A su vez, comentó que sus creaciones “tienen que ver con cosas que nos gustan, influencias de amigos, amigas y familiares”.

Las emprendedoras que hicieron del arte su negocio
Las jóvenes emprendedoras han logrado crecer en ventas y productos, a la vez de realizar inversiones para seguir creciendo.

“En mi caso, tengo dos hermanites, entonces fue buscar juegos y aspectos que nos interpelan desde otro lado, no sólo a los niñes sino también a personas más grandes”, señaló.

Por su parte, Vanerio resaltó la “materia prima propia”. “Es un proyecto que utiliza dibujos propios, locales. Nuestro primer producto fue un libro coloreable con dibujos situados y que refieren a temas que nos llaman la atención”, indicó.

Ambas emprendedoras destacaron la relación de los dibujos con “lo cotidiano, con el territorio”.

“Por ejemplo, en el primer libro que nosotras realizamos, Mundo Alienígena, creamos dibujos a partir de los mundos que se nos ocurren y de ahí fueron saliendo otros artículos, como tazas, láminas y libros”, describieron las jóvenes.

“En cada producto, nos importa que los dibujos estén situados, en algunos hay un astronauta tomando mate o comiendo empanadas”, dijo María, y continuó: “Nos gusta que los dibujos reflejen la cotidianeidad y que las personas cuando estén jugando o pintando se sorprendan con esos detalles”. 

“Infancia sin tantas pantallas”

Con respecto a los juegos de búsqueda, O’Dwyer relató: “He estado horas y horas mirando el libro de Wally y lo sigo viendo y me sigue gustando. Es algo que también vemos cuando participamos en alguna feria, personas de todas las edades se ponen a hacer los juegos de búsqueda porque es algo que está re bueno y que interpela”.

“También se trata de recordar una infancia donde no había tantas pantallas, sino que eran otros los medios de entretenimiento que daban rienda suelta a la imaginación, ahora está todo dado o contado”.María O’Dwyer

En ese sentido, Rocío señaló que además de crear productos coloreables, también incluyen en sus libros un código QR, que los usuarios pueden escanear y realizar una “activación creativa”, para contar la historia de cada dibujo.

“Tratamos de que ZUP! sea para compartir un momento en familia, con amigos o amigas”, mencionó.

Qué todo sea coloreable

Con respecto a la diversidad de productos, las jóvenes se entusiasmaron por realizar creaciones donde “todo pueda ser coloreable”.

“Así surgió la idea de las tazas, que se pueden pintar, lavar y volver a pintar”, comentó Vanerio y añadió: “Estamos en la búsqueda de más cosas, haciendo libros un poco más pequeños y sencillos de pintar, pero siempre conservando la cuestión de que todo pueda ser coloreable o tener un juego de búsqueda”, ampliaron.

“Tenemos ediciones para millennials de Harry Potter o Friends, pero cada producto sigue el hilo conductor del proyecto que representa lo coloreable o un juego”, destacó María.

Si bien las jóvenes hablaron de productos para todas las edades, especificaron que su público objetivo está compuesto por niños y niñas “entre los cuatro y los trece años”.

“Nuestra llegada a través de las redes sociales o en ferias es a madres, padres, tíos o tías que necesitan hacer un regalo. Somos la solución a los regalos de cumpleaños o fechas especiales”, precisó Vanerio y continuó: “Siempre armamos distintas promociones, por ejemplo, ahora para el Día de las Infancias, y pueden llevarse el kit completo con fibras o lápices para colorear”.

Asimismo, Rocío distinguió la creación de Fanzine, un pequeño formato que es muy elegido como souvenir en los cumpleaños infantiles, donde el cumpleañero o cumpleañera se ve representado con un avatar en los dibujos. 

Las emprendedoras que hicieron del arte su negocio
María y Rocío tomaron al clásico «¿Dónde está Wally» como puntapié inicial para su proyecto.

Combinar el arte con un negocio

Al referirse a los inicios y la actualidad de Zup!, las jóvenes dieron cuenta del avance y crecimiento de su emprendimiento, no sólo en el número de ventas sino también de los productos y la inversión en equipamiento para llevar a cabo los mismos.

¿Cómo es el combinar el arte con un negocio? Ambas afirmaron que “es la parte más complicada”. “Lo vemos como un proyecto artístico donde permanentemente estamos en una búsqueda. Esto es algo que realizamos sobre todo el último tiempo en el marco del IncubaCor, que nos permitió preguntarnos qué es lo que queríamos hacer, qué era el proyecto, cuál era el objetivo y todas esas cuestiones”, remarcó María.

Asimismo, comentó: “Nos dimos cuenta que es un proyecto que realmente nos apasiona, tuvimos algunos virajes y aprendimos a escuchar que es lo que las personas quieren porque nos interesa un montón la comunidad que hemos armado. Queremos que a la gente le guste, se divierta y le llame la atención”.

“Por eso mismo, y teniendo en cuenta las variables en los precios de los insumos, invertimos en equipos para poder producir nuestros productos y que sean amigables al bolsillo sin perder la calidad que siempre trabajamos”, dijo Vanerio.

Por último, al hablar del futuro de Zup! Coloreables las jóvenes señalaron su entusiasmo y el potencial que le ven al proyecto.

“Sentimos que de alguna manera estamos despegando y tenemos muchas ganas, impulso y amor por el arte y lo que hacemos en el proyecto. Formamos una comunidad con gente que nos apoya desde el primer libro que realizamos y siempre se van acercando más personas a conocernos”, enfatizaron.

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