Con apenas un año y medio de vida, Amore Trattoria consiguió uno de los reconocimientos más importantes del país.
El restaurante de pastas italianas de Villa María, representado por su chef y fundador Jorge Brancato, obtuvo el segundo puesto en la categoría Restauración de la Competencia Nacional de Pastas Frescas, realizada en el marco de FITHEP Expoalimentaria Latinoamericana, uno de los encuentros más relevantes de la industria gastronómica de la región.
El certamen reunió a restaurantes y fábricas de pastas de distintos puntos del país. Mientras una categoría estuvo destinada a los pastificios, la otra convocó a restaurantes que debían competir con un plato que ya integrara su carta habitual.
Antes de llegar a la instancia final, cada establecimiento presentó un proyecto con la historia del restaurante, la receta elegida, el valor nutricional de la preparación y el concepto gastronómico que la sustentaba.

Un desafío para medir el nivel del restaurante
Brancato contó que el objetivo inicial fue ponerse a prueba luego de varios años sin participar en competencias gastronómicas. “Hacía mucho que no competía y quería ver dónde estábamos parados como restaurante frente a colegas de todo el país”, explicó.
La expectativa era “hacer un buen papel”, aunque el chef reconoce que el resultado terminó superando lo imaginado.
La final reunió a algunos de los restaurantes especializados en cocina italiana más reconocidos del país, entre ellos el establecimiento porteño que finalmente obtuvo el primer puesto.
“El nivel era realmente muy alto. Uno siempre va con la ilusión de hacer lo mejor posible, pero terminar segundo fue una enorme alegría para todo el equipo”, señaló.
Un plato que representa la identidad de Amore Trattoria
Para la competencia, Amore Trattoria presentó uno de los platos más representativos de su carta: unos capelacci artesanales rellenos de osobuco braseado, modelados completamente a mano y bautizados especialmente para la ocasión como «Capelacci de la Sierra».
La elección respondió a una decisión estratégica. Además de ser una de las preparaciones más elegidas por los clientes, el plato resume la filosofía del restaurante: combinar la tradición de la cocina italiana con productos regionales y una elaboración completamente artesanal.
En la presentación ante el jurado, Brancato explicó que “buena parte de los ingredientes utilizados provienen de proveedores de Villa María y Córdoba”, una política que el restaurante mantiene desde su apertura.
“Queríamos mostrar una pasta hecha con productos de nuestra región. Nosotros trabajamos habitualmente con proveedores locales y esa identidad también era parte de la propuesta”, comentó.

Una final en vivo y frente a los mejores
La definición se desarrolló en Buenos Aires y puso a prueba no solo la calidad del plato, sino también la capacidad técnica de cada participante.
Los competidores disponían de 25 minutos para elaborar la masa y otros 25 minutos para armar la pasta, cocinarla, emplatarla y presentarla frente al jurado. La única preparación permitida con anticipación era el relleno, debido a los tiempos de cocción.
Un dato que destacó Brancato fue que afrontó toda la competencia sin asistente, mientras que la mayoría de los restaurantes participó con equipos de dos personas. Por eso, el premio también fue para el chef.
Más allá del reconocimiento obtenido, Brancato considera que el verdadero valor del certamen fue “demostrar que un emprendimiento joven de Villa María puede competir de igual a igual con restaurantes consolidados de todo el país”.
Ese reconocimiento también fortaleció el posicionamiento de Amore Trattoria como marca. El emprendedor gastronómico confesó que la repercusión en medios de comunicación y redes sociales atrajo nuevos clientes, muchos de ellos interesados en conocer el restaurante o probar el plato premiado.
“Llegó mucha gente nueva, incluso de localidades cercanas. Muchos venían específicamente a probar el plato y hoy los fines de semana trabajamos prácticamente solo con reservas”, afirmó.

Producción artesanal y una apuesta por la experiencia
Actualmente, Amore Trattoria emplea a 12 personas y produce de manera artesanal todas las elaboraciones que ofrece en su carta.
Además de las pastas frescas, la propuesta gastronómica se adapta a cada estación del año, incorporando distintos rellenos, salsas e incluso nuevas opciones para responder a los hábitos de consumo de cada temporada.
Brancato explicó que la carta evoluciona constantemente, aunque siempre mantiene como eje la gastronomía italiana y el uso de materias primas de calidad.
El boca a boca, la mejor estrategia de crecimiento
El reconocimiento nacional llega en un momento de consolidación para el restaurante. Según el villamariense, el crecimiento de Amore no responde únicamente a la ubicación estratégica sobre uno de los principales accesos a Villa María ni a las excelentes calificaciones obtenidas en Google, sino principalmente a la recomendación de los propios clientes.
En un contexto donde salir a comer implica una decisión cada vez más cuidadosa, el empresario sostiene que el desafío diario pasa por ofrecer una experiencia completa.
“Hoy la gente elige mucho más dónde salir a comer. Por eso tratamos de cuidar cada detalle, desde la comida hasta la atención. Queremos que quien venga disfrute la experiencia, vuelva y también nos recomiende”, concluyó.
El segundo puesto obtenido en FITHEP no solo distingue el talento de su chef, sino también el camino recorrido por Amore Trattoria, un emprendimiento que en poco tiempo logró instalarse entre las propuestas gastronómicas más destacadas de la región.





