Una herramienta creada en la UNVM permitirá anticipar problemas en tambos

El desarrollo combinará mediciones realizadas en los establecimientos con información ambiental y meteorológica para predecir el estado de las camas de compost, emitir alertas tempranas y ayudar a productores a mejorar el bienestar animal, la productividad y manejo de residuos.

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Un equipo del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) desarrolla una herramienta para monitorear y predecir el comportamiento de las camas de compost utilizadas en establecimientos lecheros.

La iniciativa apunta a que productores y asesores técnicos puedan conocer en tiempo real el estado de las camas y anticipar posibles problemas, especialmente durante los meses de otoño e invierno, cuando las bajas temperaturas y el aumento de la humedad dificultan el secado del material.

El proyecto busca transformar información productiva, ambiental y meteorológica en alertas tempranas para la toma de decisiones, permitiendo intervenir antes de que la cama pierda sus condiciones de confort e higiene.

Cómo funcionan las camas de compost

En los tambos que utilizan este sistema, las vacas permanecen bajo techo sobre una superficie compuesta habitualmente por viruta, cáscara de maní u otros materiales orgánicos.

La cama se remueve diariamente para incorporar el estiércol y la orina producidos por los animales. Ese manejo activa un proceso biológico de compostaje que genera calor y favorece el secado del material.

Cuando el sistema funciona correctamente, las vacas disponen de una superficie seca, limpia y confortable para descansar.

Sin embargo, mantener ese equilibrio puede resultar complejo. La humedad incorporada diariamente debe compensarse con la capacidad del ambiente y del propio compost para eliminar el agua.

Durante los meses más fríos, las camas pueden acumular humedad, compactarse y convertirse en barro, perdiendo las condiciones adecuadas para el descanso de los animales.

Un modelo que permita anticiparse

A partir de esta problemática, el docente e investigador de la carrera de Agronomía de la UNVM Juan Monge dirige el proyecto denominado “Desarrollo de un modelo adaptativo de monitoreo y control de camas de compost en sistemas lecheros, basado en mediciones in situ y parámetros ambientales para toma de decisiones en tiempo real”.

La iniciativa cuenta con La Cenobia SRL como institución adoptante y espacio para realizar ensayos y validaciones en condiciones productivas reales.

El objetivo es desarrollar un modelo predictivo en el que cada productor pueda cargar información de su establecimiento para obtener una estimación sobre el estado actual de la cama y su posible evolución durante los días siguientes.

“La idea es generar un modelo donde el productor cargue los datos del establecimiento y el sistema pueda estimar el estado de la cama e incluso proyectar cómo evolucionará en los próximos días”, explicó Monge.

El investigador agregó que el propósito es “anticiparnos a que ese compost se convierta en barro y, por tanto, en un problema”.

Una herramienta creada en la UNVM permitirá anticipar problemas en tambos
Una cama seca, más bienestar y más leche: el desarrollo que impulsa la UNVM.

Mediciones dentro del tambo

El proyecto combina información meteorológica con mediciones realizadas directamente en los establecimientos lecheros.

El equipo releva variables físicas de las camas, indicadores productivos del tambo y condiciones ambientales, que luego son integrados en un mismo modelo.

La herramienta buscará estimar el equilibrio entre la humedad que incorporan diariamente las vacas y la capacidad del ambiente para secar el material.

A partir de esos datos, el sistema podría advertir con anticipación cuándo será necesario remover con mayor frecuencia la cama, incorporar nuevo material o realizar alguna otra intervención de manejo.

“Sabemos que las condiciones cambian especialmente entre el otoño y el invierno. Lo que esperamos es ponerle una métrica a ese proceso para saber con anticipación y precisión cuándo será necesario intervenir”, señaló Monge.

Bienestar animal y producción de leche

El estado de las camas de compost tiene una relación directa con el bienestar de los animales.

Una superficie seca y confortable favorece que las vacas permanezcan durante más tiempo descansando, un comportamiento estrechamente relacionado con su rendimiento productivo.

“Mientras más tiempo descansa una vaca, más leche produce. Una buena cama significa bienestar, pero también una mejora concreta en la productividad del tambo”, sostuvo el investigador.

El correcto funcionamiento del sistema también contribuye a mejorar las condiciones sanitarias del establecimiento y a disminuir los inconvenientes asociados con la acumulación de humedad y suciedad.

Además, las camas permiten realizar un aprovechamiento integral de los residuos generados por la actividad.

Mediante el proceso de compostaje, una parte importante del estiércol puede transformarse en fertilizante orgánico de alta calidad, que luego es utilizado en los cultivos del propio establecimiento.

Este esquema también ayuda a reducir la producción y el manejo de efluentes líquidos.

Un sistema que crece en Córdoba

Las camas de compost todavía representan una proporción reducida dentro de la lechería argentina.

Se estima que existen alrededor de 100 establecimientos que utilizan este modelo, los cuales concentran entre el 3 y el 4 por ciento del rodeo lechero nacional.

No obstante, su incorporación continúa creciendo, especialmente en las principales cuencas lecheras de la provincia de Córdoba.

Frente a ese proceso de expansión, disponer de información precisa podría resultar clave para que los establecimientos adopten el sistema y puedan mantenerlo bajo condiciones adecuadas durante todo el año.

Una herramienta abierta para los productores

El proyecto recupera casi diez años de trabajo del equipo de Agronomía de la UNVM en el estudio de las camas de compost.

Durante ese período, La Cenobia SRL, uno de los establecimientos pioneros en implementar el sistema en la región, participó como espacio de experimentación y validación.

A partir de esa experiencia, el objetivo es avanzar en una herramienta de acceso abierto, disponible para productores, profesionales y asesores técnicos.

“Nos gustaría que sea una herramienta abierta, disponible para que cualquiera pueda utilizarla, probarla e incluso mejorarla. La idea es aportar conocimiento para todo el sector”, indicó Monge.

La investigación se desarrolla en el marco de los proyectos PEIDI, una modalidad que promueve la vinculación entre la Universidad y empresas o instituciones del sector productivo.

“El sector privado nos brinda condiciones reales para validar lo que investigamos y nosotros devolvemos herramientas que ayudan a mejorar los sistemas productivos”, concluyó el investigador.

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