Villa María volvió a demostrar el potencial de su cadena láctea con la presentación oficial del queso más grande de Latinoamérica, una pieza de 1.000 kilos elaborada de manera colectiva que será exhibida durante la Mega Expo del Centro Argentino (MECA), del 3 al 6 de septiembre, en la Sociedad Rural de Villa María.
El queso, que ya fue retirado de su molde y atraviesa su proceso de maduración, será uno de los principales atractivos de la exposición. A partir del viernes 4 de septiembre será rematado por porciones y la totalidad de lo recaudado será destinada a la compra de leche en polvo para merenderos y bancos de alimentos de la región.
La elaboración comenzó el 29 de junio en la planta de L.C.A. SRL, en Villa Nueva, donde se utilizaron 10.000 litros de leche aportados por productores de la cuenca láctea, quienes además colaboraron con el transporte gratuito de la materia prima.
El proyecto fue posible gracias al trabajo conjunto de numerosas empresas e instituciones. L.C.A. SRL, a través de su marca Nueva Villa, puso a disposición su planta industrial, equipamiento y personal para llevar adelante una producción que demandó varias horas de trabajo y una importante adaptación tecnológica.
También participaron empresas de la región que aportaron insumos y equipamiento específico para concretar el desafío. Entre ellas estuvieron La Raíz, que facilitó el contenedor utilizado como molde; Alpha Química, responsable del suministro de fermentos; Adrián Freytes, quien adecuó el molde; Insumos y Servicios SRL, que aportó las telas suizas; y Ucalac, encargada de la cobertura vinílica.
El equipo técnico estuvo coordinado por Sergio Chávez, junto a Alejandro Coria, responsable del diseño del queso; Fabián Habegger, encargado de los registros; Gustavo Cherubini, en el soporte técnico; y Nicolás Iparraguirre, maestro quesero de L.C.A., quien lideró la organización del trabajo dentro de la planta junto al personal de la empresa.
Durante la presentación, el titular de L.C.A. SRL, Ángel Barrenechea, destacó que el proyecto pudo concretarse gracias al compromiso de numerosas personas e instituciones que colaboraron de manera desinteresada para hacer realidad este desafío.
Por su parte, José Iachetta, titular del grupo TodoAgro y organizador de la MECA, explicó que el queso gigante nació como una herramienta para promocionar la exposición y mostrar la fortaleza de la cadena láctea regional, aunque posteriormente decidieron darle un propósito solidario. “Queremos demostrar que en Villa María se producen alimentos de calidad y que el sector lácteo sigue comprometido con la comunidad”, señaló.
Una elaboración inédita
La pieza corresponde a un queso semiduro tipo Marble, elaborado mediante un proceso especialmente diseñado para una producción de semejante tamaño.
Para su fabricación se pasteurizaron los 10.000 litros de leche a 74 °C durante 20 segundos, utilizando dos tinas de 5.000 litros. En una de ellas se incorporó un colorante natural que le otorga el característico aspecto marmolado.
Uno de los principales desafíos fue el proceso de salado. Debido a que resulta imposible sumergir una pieza de estas dimensiones en un saladero convencional, los especialistas recurrieron a una técnica de cheddarización, incorporando la sal directamente sobre la cuajada molida antes del prensado.
Posteriormente, toda la masa fue colocada dentro de un molde de un metro cúbico, revestido con tela suiza, donde fue sometida a un intenso proceso de prensado mecánico hasta obtener su forma definitiva: un cubo de un metro de ancho, un metro de largo y un metro de alto.
Alejandro Coria explicó que el mayor reto no fue el proceso de elaboración en sí, sino desarrollar una tecnología capaz de manipular una cuajada de semejante volumen, resolviendo etapas críticas como el desuerado, el salado, el moldeo y el prensado, para las cuales la industria no dispone habitualmente de infraestructura específica.
Finalmente, Sergio Chávez resaltó que desde el inicio comprendieron que el proyecto requería un equipo altamente capacitado y destacó que, pese a las dificultades que surgieron durante el proceso, lograron obtener un producto de excelente calidad que ya se convirtió en un símbolo de la capacidad productiva y del trabajo colaborativo de la cuenca láctea de Villa María.





