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Villa María |

lunes 20, mayo 2024
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Los desafíos de “innovar y profesionalizar” de la segunda generación

Yamila Cravero, integrante del directorio de Sinlac, se refirió a las metas y nuevos retos que debió asumir al ingresar a la empresa familiar ocho años atrás. La joven, además, promovió la apuesta por la “industria nacional”.

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“Nací en una lata de pintura”, dijo Yamila Cravero, quien hoy encabeza la empresa SinLac, oriunda de Colazo y líder a nivel país en fabricación de pinturas para maderas.

La joven de 29 años creció a la par de la empresa familiar, que este año celebra dos décadas desde sus inicios.

Tras graduarse de contadora pública en la Universidad Católica de Córdoba en marzo de 2018, decidió incorporarse a la organización oficialmente tan sólo un mes después.

“Desde siempre la fábrica me resultó familiar y mientras estudiaba estaba segura de querer formar parte del negocio aunque no únicamente desde la parte contable. Hoy, mis hermanos y yo somos la segunda generación que integramos la mesa de toma de decisiones, junto a mi papá”, contó Yamila.

Los desafíos de innovar y profesionalizar de “la segunda generación”
Yamila junto a David Cravero, fundador de la empresa, y su hermana Macarena.

A su vez, la gerente relató: “Cuando empecé a formar parte de la organización, contábamos con la mitad del equipo actual y sentía que todo estaba armado y funcionando, no encontraba mi lugar”.

Por aquel entonces, Sinlac se dedicaba únicamente a la elaboración de pintura para maderas y su comercialización estaba dirigida netamente a las industrias pertenecientes a dicho rubro.

“Entonces, surgió la posibilidad de abrir una nueva unidad de negocios. Fue un desafío que asumí y mi intuición, junto a la guía de mi papá, me permitió crear nuestra línea Hogar y Obra”, mencionó la joven, y agregó: “Esto nos permitió comenzar a comercializar nuestros productos en pinturerías o ferreterías y que la gente conozca más la marca”.

Acciones de profesionalización

La creación de Hogar y Obra supuso, a su vez, la “profesionalización” de distintos aspectos de la empresa.

Cravero explicó que previamente, al desenvolverse en el mercado industrial, no le prestaban “tanta atención a la imagen de la marca”.

Los desafíos de innovar y profesionalizar de “la segunda generación”
Sinlac, de la mano de Yamila, lanzó su línea de Hogar y Obra, para diversificarse en el mercado.

“En cambio, cuando decidimos salir a un nuevo sector, apostamos por darle un giro a la identidad de la empresa. Mi hermana fue la encargada de ese proyecto, junto a la ambientación de nuestra oficina en Villa María”, indicó.

Actualmente, Hogar y Obra “está súper desarrollado y contamos con más de 300 productos en cartera de esta línea”, confío la joven empresaria.

Resaltó, también, que “en épocas de crisis o momentos donde la industria maderera está disminuyendo su consumo, esta nueva unidad de negocios nos permitió compensar con litros de pintura ese desbalance”.

Al hablar de la competencia, la también especialista en Costos para la Gestión afirmó: “Tenemos mayor competencia que en la parte industrial, pero hay mercado para todos. Creo que hay que trabajar, investigar y desarrollar nuestros productos para ir creciendo con esta nueva parte de la empresa”.


Contenido relacionado: Las nuevas inversiones de Sinlac para seguir cumpliendo sueños: exportar


Con miras de expansión

Por otra parte, Yamila también se refirió al crecimiento de la empresa trascendiendo los límites nacionales.

“Uno cuando va acomodando una parte, cree que puede ir por algo más. Desde hace tiempo, mi papá tiene pendiente el poder fabricar nuestra propia materia prima para abaratar costos, potenciar la marca y, además, exportar ese insumo”, apuntó.

En ese sentido, la contadora señaló que en octubre del año pasado Sinlac adquirió una fábrica proveniente de China y su primera producción se consolidará el mes entrante.

“Es una fábrica que empieza totalmente desde cero, con mano de obra propia y pensada para la elaboración de resina”, dijo Cravero y continuó: “Actualmente, esa materia prima es importada desde Alemania o China”.

“Del total de la elaboración, Sinlac va a consumir entre el 30 y 40%. El resto pensamos comercializarlo tanto a nivel nacional como internacional, pudiendo abastecer a otras fábricas”, afirmó.

Al referirse a este nuevo desafío, Yamila no dejó de lado el contexto actual argentino.

“Nuestro país vive en una especie de ciclo y hoy nos toca afrontar una crisis, pero debemos apoyarnos en todo lo bueno que tiene Argentina para ofrecer y poder explotar esa parte. Confío en la producción de mi país y apuesto a esto”, remarcó.

El apoyo familiar

En cuanto al trabajo en familia, la joven empresaria distinguió el apoyo de su papá.

“Si bien me ha ido delegando su labor en la empresa, es mi mentor y siempre está presente en cualquier decisión que tomemos. Junto a mis hermanos y mi papá crecimos mucho y permanentemente nos aconsejamos entre todos”, comentó.

Los desafíos de innovar y profesionalizar de “la segunda generación”
La empresa familiar busca seguir creciendo de la mano de nuevas generaciones, sin perder su impronta.

“Uno un poco viene con un montón de cambios o ideas para profesionalizar la empresa, pero sin perder la mira en el legado que dejó mi papá y su impronta”, manifestó Cravero.

Los jóvenes en las empresas

Por último, la profesional dialogó sobre la importancia de que los jóvenes formen parte del directorio de las empresas.

“Creo que es un aporte muy grande. En mi caso, formó parte de dos departamentos de jóvenes empresarios, AJE (Asociación de Jóvenes Empresarios) y el Departamento Jóven de la UIC, y el poder compartir con otros que también son segunda o tercera generación o que iniciaron sus propias startup es muy enriquecedor”, sostuvo.

Hay un espíritu de crecimiento y muchas ganas de salir adelante. Además, compartimos los problemas y entre todos buscamos soluciones con una impronta propia”, destacó Yamila y añadió: “Los jóvenes venimos a profesionalizar o pulir algunos aspectos de las empresas, cada uno con su forma”.

En ese marco, aseguró: “Lo que sí creo es que permanentemente debemos nutrirnos, salir a la calle, ir a ferias o encuentros para hablar con la gente y escuchar lo que necesita. Mirar, escuchar y participar son tres acciones claves que todo joven empresario debería ejecutar”.

En el plano personal, Yamila concluyó: “Mi papá siempre dijo que la fábrica es como una gran familia y me gustaría seguir con esa filosofía, potenciando al máximo el rendimiento de la empresa y poniendo en marcha nuestros proyectos”.

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